Departamento Médico

El estado emocional de los niños en tiempo de Cuarentena

La Sociedad Argentina de Pediatría redactó un dossier con las modificaciones de hábitos y procederes que se vienen registrando durante el confinamiento y alerta sobre las variaciones en las conductas que estos cambios pueden provocar.

Nuestras niñas/os y adolescentes agradecerán que, quienes somos responsables por su bienestar, hagamos lo necesario para que transitemos y salgamos de esta crisis con el menor daño posible, pero respetándolas/os y acompañandolas/os.

PERÍODO INICIAL

Sensación generalizada de estar de vacaciones, con tiempo libre para jugar o hacer lo que quieran y aprender nuevas habilidades.
Niños/as pequeños: contentos por poder estar con sus papás y disponer de ilimitado tiempo de juego
Niños/as mayores y adolescentes: más tiempo para jugar a la playstation, no hacer nada, leer y mantener conversaciones infinitas con pares.


SEGUNDA ETAPA

Adultos: Reinicio de actividades laborales en forma online. Organización de tiempo de: trabajo, juego, tareas de la casa y actividades escolares de la/os hija/os.
Niños/as y adolescentes: Inicio de actividades escolares con encuadre y modalidad desconocidas: clases por zoom, y tareas y actividades enviadas por mail o diversas plataformas.
Recomendaciones iniciales: encuadrar por medio de una rutina similar a la previa a la cuarentena, no estar expuestos a noticias, mantener vínculos con pares y familiares a través de llamadas por teléfono, videollamada y videos.


TERCERA ETAPA

OBSERVACIONES:

El entramado social se encuentra desarticulado, y genera cambios que desestructuran y provocan distintas inhibiciones y regresiones: en la acción, en lo emocional y en el estudio. Se produce un quiebre de lo cotidiano, lo conocido y los hábitos más básicos. 
Aumento de la angustia. Confrontación ante una gran incertidumbre sin respuestas frente a interrogantes como: ¿Cuándo vuelvo al colegio? ¿Cuando salgamos nos vamos a enfermar? ¿Te vas a contagiar? ¿Cómo me curo si me contagio? ¿Cuándo puedo ver a los abuelos? ¿Cuándo voy a la plaza? ¿Cuando termina“esto”? Si volvemos al trabajo, ¿qué hacemos con los chicos? ¿Los abuelos están bien? ¿Los abuelos se van a morir?


PULSIÓN DE MUERTE

• Ronda por las noticias y los comentarios constantes.
• Resignificación de pérdidas anteriores.
• Temor por pérdidas futuras.
• Aparición de miedos nuevos o que ya se habían superado.
• Pesadillas y trastornos del sueño como una manera de depositar y tramitar allí la angustia que se vive.
• Las/os más pequeñas/os se sienten más seguros por tener cerca a su familia
• Los adolescentes padecen el encierro: Sin posibilidad de experimentar la tan ansiada Independencia y sin chance  de recurrir a sus grupos de pertenencia, lo que implica mayor malestar, ansiedad y confrontaciones.
• Falta de actividad física y libertad de movimientos se reflejan en fastidio y malhumor.
• Hijas/os de médicas/os tener especialmente eb cuenta el sufrimiento por el alto riesgo al que se exponen todos los días sus madres y padres.


ESCOLARIDAD VIRTUAL

Gama de situaciones y conflictos: Escaso tiempo previo a la cuarentena para generar vínculos con las/os docentes y la escuela.

Dificultad para generar situaciones de aprendizaje:

• Falta de un encuadre que sostenga la actividad.
• Padres y madres que, además de hacer su trabajo, deben asumir el rol de maestras/os.
• Turnos para usar la computadora (cuando se tiene la suerte de contar con al menos una).
• Hermanos menores actuando como distractores.

Rol social de la escuela suspendido en un intento de sustituir las relaciones y vínculos afectivos a través de la virtualidad.


RECOMENDACIONES

• No negar la realidad y hacer de cuenta que no pasa nada. El mundo no es el mismo y, cuando se regrese de a poco a lo cotidiano, no nos encontraremos con lo ya conocido porque habrá otros parámetros y nuevos protocolos para moverse y relacionarse. Hablar sobre esto sin dramatizar.
• No asustarse ante los enojos, las emociones que desbordan o las crisis de angustia.
• Tratar de escuchar, contener y permitir que los sentimientos sean expresados. Si es necesario recurrir a los profesionales que siguen estando disponibles a través de los distintos medios que brinda la tecnología.
• Hacerse a la idea de que estamos viviendo un momento de gran incertidumbre y aceptar que no tenemos todas las respuestas.

Bajar el nivel de exigencia propio y con los demás, no pretender llenar constantemente el tiempo con actividades. El concepto que está circulando de que hay que aprovechar para hacer esto o aquello no es conveniente cuando se convierte en una obligación de ser productivo. Permitirse y permitir estar aburrida/o o desganada/o o perdiendo el tiempo sin hacer nada.

Aceptar que el año escolar será muy particular, se ofrecerán los contenidos que se puedan y se aprenderá lo que sea posible.

Habilitar y respetar a los/las adolescentes en ese espacio de intimidad y diferenciación de sus padres que tanto necesitan.

No pretender pasar por esta situación sin que se produzcan pérdidas a nivel emocional, social, monetario, educativo, etc. Es inevitable