Junta Histórica

Ídolo Absoluto

Eterno Capitán.
Por Junta Histórica

Fabián Cubero celebra 42 años y todo Vélez le rinde un merecido homenaje al último gran ídolo. Emblema dentro y fuera de la cancha, capitán de mil batallas y el encargado de ofrendar la gloria en cada conquista obtenida.

Fabián Alberto Cubero nació en Mar del Plata el 21 de diciembre de 1978.

Se formó como futbolista en Almagro, Kimberley y Aldosivi, entidades asentadas en su ciudad natal y pasó del Tiburón a Renato Cesarini de Rosario, Institución que lo cedió a Vélez Sarsfield. El marplatense arribó a Liniers en el 96 por sugerencia del preparador físico Julio Santella y se puso a las órdenes del cuerpo técnico de Carlos Bianchipero se estrenó en la máxima categoría, con la venia del entrenador Osvaldo Piazza, el 17 de noviembre de 1996, por la 13ª fecha del Apertura, en el marco de una derrota por 2 a 0 ante Estudiantes de la Plata en el Amalfitani. Esa tarde Vélez alineó a Cavallero; Zandoná, Banegas, Franco y Williams; Cubero, Galeano, Rivero, Mauro Cantoro; Asad y Cordone. Junto al polifuncional oriundo de Mar del Plata hicieron su bautismo en el profesionalismo Rodrigo Marangoni, Ariel Ércoli y Diego Trotta. El hombre récord cuenta “Ese partido debutamos muchos chicos. Era un equipo alternativo porque se estaba jugando la final de la Supercopa. Me acuerdo de los nervios previos. En la semana, mientras se planificaba la final, se hablaba mucho de los debuts. Después estaba ansioso por saber si era convocado o no. En Cuarta División jugaba como volante por derecha, como ese día. Tuve la suerte que ese año en inferiores el técnico era Piazza y justo agarró cuando se fue Bianchi. El me dio la primera oportunidad”, recordó el mediocampista devenido en defensor.

Duelo con el Conejito Saviola en sus primeros años en primera.

Cubero se afirmó y no abandonó la formación titular a partir de 1998. En su trayectoria que supera los cuatro lustros como jugador de Vélez, el nacido en La Feliz conformó y convenció por sus condiciones, su capacidad física y su lucidez para leer el juego, a técnicos de variados estilos como Marcelo Bielsa, Eduardo Solari, Julio Cesar Falcioni, Eduardo Luján Manera, Salvador Calvanese (interino), Oscar Tabarez, Carlos Compagnucci, Edgardo Bauza, Carlos Ischia, Alberto Fanesi, Miguel Ángel Russo, Ricardo La Volpe, Pedro Larraquy (interino), Hugo Tocalli, Ricardo Gareca, José Flores, Christian Bassedas, Omar De Felippe y Gabriel Heinze.

Su primer gol lo convirtió el 25 de octubre de 2002 (Apertura, 14ª fecha), cuando a los cinco minutos abrió el marcador en un triunfo frente a Gimnasia por 3 a 1. Su último grito se registró 27 de noviembre de 2017 cuando, por la 10ª jornada de la Superliga, quebró el cero en una victoria ante Olimpo por 3 a 0.

Manos en alto. Una constante del Poroto levantando títulos.

Convocado por José Pekerman integró el plantel que se consagró Campeón Mundial Juvenil en Malasia 1997. El legendario futbolista velezano disputó el partido final ante el representativo uruguayo.

Transferido a los Tigres de la UANL en 2007, el padre de Indiana, Allegra y Sienna viajó al país azteca y se alistó en los Felinos  una temporada y media, lapso tras el cual volvió para continuar su carrera en nuestra institución.

Durante su derrotero en Vélez, el actual propietario del brazalete de capitán se colgó en su cuello siete medallas locales. Actuando como volante derecho, mediocampista centro, marcador de punta derecho o zaguero, consiguió cuatro torneos Clausura (1998, 2005, 2009, 2011), el Inicial 2012, la Superfinal 2012/13 y la Supercopa 2013. De esta manera se transformó en uno de los escasos futbolistas en lograr títulos nacionales en tres décadas diferentes.

El hombre de máximas presencias. La V azul tatuada en su piel.

El 30 de septiembre de 2012, jornada en la que Vélez tropezó ante Colón por 4 a 2 en Liniers, el abanderado del temperamento, alcanzó el récord de 457 presentaciones en defensa de la V azulada, marca que ostentaba desde 1987 Pedro Larraquy, guarismo que superó la semana siguiente frente a Newell´s en Rosario.

Fabián Cubero marcó 17 tantos y recibió en 26 ocasiones la tarjeta roja (20 en certámenes AFA y 6 en torneos internacionales), y dejó atrás, con 21 expulsiones, a próceres de este rubro como Roberto Trotta y el fallecido Edgardo Prátola.

El viernes 18 de octubre de 2013, cuando asomó la cabeza y el dorsal “5”por la boca del kilométrico túnel y pisó con sus botines el césped del Cilindro de Avellaneda para batallar con Racing por el 12ª capítulo del certamen Inicial, Cubero completó los 500 partidos como profesional, inscribió su apellido en la exuberante bibliografía del fútbol criollo y engrosó, junto a un puñado de celebridades como Ricardo Bochini, Hugo Gatti o Roberto Telch, la nómina de jugadores que alcanzaron y superaron ese escollo numérico.

El día del adiós como jugador. En la historia estará por siempre.

El legajo de Fabián Cubero lo ubica en los puestos de vanguardia en el listado de jugadores con mayor cantidad de cotejos disputados en los casi noventa años de vida profesional del deporte más popular de la Argentina. El histórico emblema fortinero trituró otra marca, es el futbolista de campo más longevo que se ha calzado nuestra camiseta. Poroto detuvo su marcha récord en 633 participaciones en Primera División. Fueron 506 por torneos locales10 por copas nacionales y 117 por copas internacionales.

Bendecido por la genética en su condición física, serio en lo profesional como pocos, estas últimas dos características le han resultado fundamentales para sostenerse durante tanto tiempo en el máximo nivel competitivo. Sus méritos futbolísticos para permanecer han sido: inteligencia y disciplina táctica, sangre y sudor. Si veinte años no es nada, cruzar esa marca es mucho, en una profesión donde la competencia individual es permanente, la crítica es cruel y las lesiones pasan factura.

Historia con la V azulada del mítico capitán. 

Una imagen. Un emblema.