Junta Histórica

¡Muy Feliz Cumpleaños, Turco!

El Turco y la copa. Amor eterno.

Omar Asad nació el 9 de abril de 1971 y hoy celebra sus 49 años. Dueño de un carisma y simpatía que lo hacen aún más querible, forjó una particular carrera futbolística que, en poco más de dos años, lo consagró como figura e ídolo eterno de Vélez.

Un elegido. De esos que caen en el lugar justo en el momento indicado para que la historia cambie radicalmente. Omar Andres Asad a sus 49 años, debe tener un par de cosas en claro: su condición de ídolo indiscutido de Vélez pero sobre todo, la forma en que llegó a construir ese mote. Haber marcado los dos goles más importantes en la historia del Club lo catapulta al pedestal de figura indiscutida pero, el camino recorrido para convertise en tal fue realmente impensando por estos tiempos. O por lo menos poco probable que vuelva a darse.

Apenas pasados sus 20 abriles, y luego de haber recorrido y probado suerte en ¡18! clubes (San Telmo, Defensores de Belgrano, Huracán, Argentinos Juniors, Platense, River, Chicago, San Lorenzo, Deportivo lugano, Laferrere, Amirante Brown, Deportivo Paraguayo, Riestra; entre otros), emprendió la casi imposible misión de evaluarse, y sobre todo quedar en Vélez, en la Cuarta División. Sin embargo captó la atención de quien lo estaba probando: tras dos goles en la práctica, Omar superó la prueba pero Héctor Piloto Bentrón le habló sin rodeos a ese corpulento centro atacante de cubanas decorando el pelo oscuro: "Volvé en un mes con 6 kilos menos".  Y el Turco le hizo caso para fijarse en los 93 kg y hacer valer su peso en oro.

Atrás quedaron los partidos picantes en su Ciudad Evita natal, en aquellas canchas de tierra donde también se ungió como verdadero crack su tío Julio Daniel, ese volante distinguido que dejó marcado a fuego el puesto de volante central en el Fortín. Omar había iniciado su camino en el fútbol como marcador central pero un día, tras padecer una fuerte gripe, fue a ver a sus compañeros en la etapa definitoria del campeonato barrial. El delantero titular se ausentó y le pidieron al Turco que jugara arriba. Casi sin dudarlo, y con un jogging para mitigar el cuadro febril, se aventuró como delantero, convirtió dos goles y nunca más bajó a la cueva. Lo mejor estaba por venir. Tiempo después regresó a las canchas del Polideportivo y Bentrón cerró su ficha en la Categoría 1971 que integraban entre otros Mauricio Pellegrino y quien a la postre sería su socio ideal para conformar una inolvidable dupla de tanques: José Oscar Flores.

Casi sin recorrido en Divisiones Inferiores, saltó a Reserva donde jugó un puñado de encuentros para debutar en Primera el 5 de agosto de 1992: ingresó a los 13 minutos del segundo tiempo en lugar de Roberto Rojas, en un 0 a 0 frente a Deportivo Español por la Copa ConmebolEduardo Luján Manera fue el técnico en su bautismo pero ya con Roberto Mariani en el banco, señaló sus dos primeros goles con la V en el pecho: ante San Lorenzo en el 1-0 en cancha de Huracán y luego otro en la victoria 3-1 frente a Rosario Central en Liniers.

Ya con el arribo de Carlos Bianchi, Asad empezó a tomar velocidad. Con el tiempo el propio entrenador lo nombraría como el detonador del pressing, por esa furia encombiable para correr a todos los defensores a puro coraje. Las dos primeras conquistas del exitosísimo ciclo del Virrey (2-0 vs Deportivo Español) fueron del Turco para confirmarse como delantero titular del equipo que empezaba con tranco triunfal su posterior coronación del Clausura 93. En ese torneo, señaló 5 goles y uno fue determinante: el que gritó en cancha de Ferro ante Argentinos Juniors tras dejar como un molinete dando vueltas a Ariel Cuffaro Russo.

Con la divisa velezana Asad jugó 108 partidos y marcó 23 goles en torneos locales regulares, disputó 3 cotejos por copas nacionales, y 34 encuentros y con 7 tantos en competiciones internacionales. Además, laureó su vitrina con 9 títulos.

La Gloria que trajo aparejada la estrella conseguida luego de 25 años, no fue suficiente para aquel equipazo. Y en un año irrepetible hasta el momento, Omar Asad dejó un sello indeleble: a fuerza de potrero, se convirtió en el máximo goleador de Vélez en la Copa Libertadores 1994 tras señalar 6 conquistas a los mejores arqueros del continente (Navarro Montoya -Boca-, Dida -Cruzeiro-, Sergio -Palmeiras-, Angelucci -Minervén- y Zetti -Sao Paulo-). Su desmarque y posterior remate cruzado para sentenciar al guardameta brasilero en la Final de ida, y su despliegue abnegado en el Morumbí, serán imborrables; como así también toda la picardía de barrio para dormir a la línea de cuatro del Milan, eludir a Sebastiano Rossi y gritar el gol de todos los tiempos en la historia de Vélez

En poco más de dos años el Turco se trepó al pedestal de elegidos que ya ocupaban Daniel Willington, Victorio Spinetto, Bianchi y desde esos tiempos también José Luis Chilavert. Un recorrido corto pero intenso, para que el hincha lo recuerde por siempre con amor inquebrantable y chapa de ídolo al queridísimo Omar, quien además supo entregarse a su gente en base al carisma, el humor y las dotes de gran persona que lo caracterizan.

Con el pasaporte a la felicidad permanente, el drama golpeó su carrera el 16 de octubre de 1995. Desgraciada salida y posterior golpe del arquero Oscar Ferro a su figura, le provocó la rotura de ligamentos cruzados en la rodilla derecha. Dos operaciones, viajes a los Estados Unidos y un sinfín de intentos y posteriores lágrimas ante el dolor de una lesión que nunca pudo dejar atrás, hicieron del Turco un hombre herido en su orgullo. Así se empezó a apagar su carrera de futbolista a los 24 años. Su tenaz lucha terminó en 2001 cuando se convenció que volver a jugar en la alta competencia era imposible.

Colgados los botines, se formó como entrenador y su punto de inicio por supuesto que fue en Vélez. Las Inferiores que no transitó como jugador las disfrutó con el buzo de DT para conducir a distintas Divisiones y moldear las carreras de Ariel Rojas, Darío Ocampo, Nicolás Otamendi, Jonatan Cristaldo y Alan Aguerre, por caso. En 2010 dio el salto a Primera para dirigir a Godoy Cruz y ya lleva más de 10 años y varios equipos en su haber para continuar cimentando el presente de conductor de grupos.

Omar Andrés Asad vivió rápido todo lo bueno que le dio el fútbol y también de manera veloz se le escurrió entre los dedos por las fatalidades de una seria lesión. Pero el recuerdo de su obra jamás será alterado. En ella se inscriben las páginas doradas de un Vélez que siempre será su casa y que algún día lo verá volver por la puerta grande.

Muchas Gracias, Turco Querido. Muy Feliz Cumpleaños.