Fútbol

“Sería algo hermoso volver a ganar algo en Vélez”

La calidad de Ricky Álvarez en su relación con el balón.
Por Carlos Martino

Ricky Álvarez es el protagonista de una nueva entrevista exclusiva con el Sitio Oficial. Cómo vivió el aislamiento social en familia y la llegada de su hija en medio de la pandemia. Las sensaciones de volver a entrenar y su deseo máximo de dar una nueva vuelta con el Fortín.

Seguramente nunca pensó en aquellos días del desenlace de su historia mexicana, que su vuelta a Liniers sería así. Luego de una puesta a punto física que lo tuvo reestrenando su juego a principios de este 2020, la pandemia detuvo el mundo y la vida se redujo a cuidar de los propios en casa.

Mucha incertidumbre y preocupación ante un virus desconocido que encontró en el aislamiento social, una vacuna de emergencia ante tanta muerte y desconcierto.

Hoy Ricardo Gabriel Álvarez vuelve a sonreír. Así se lo ve en cada entrenamiento, en cada pelota que su zurda acaricia como un guante sobre la verde alfombra del Estadio José Amalfitani o la gramilla divina de la Villa Olímpica. Pero la cuarentena le presentó desafíos nuevos, aprovechando para estar con los suyos y compartiendo esos momentos que el fútbol tantas veces le negó.

“Al principio la viví tratando de disfrutar de la familia al máximo. Como bien decís, no es habitual en nuestra profesión estar tanto tiempo en casa y aproveché para eso, compartir muchas cosas del día a día con ellos. Después se hacía cada vez más largo y las ganas volver a nuestras actividades eran cada vez más grandes”, cuenta Ricky.

El tiempo libre, más allá de los entrenamientos vía Zoom con los profes, se multiplicaba y entonces aparecieron momentos valiosos para disfrutar junto a León y su pareja Mariana, con Juanita en la panza. “Pasábamos el tiempo haciendo cosas en familia, actividades. Tenemos un nene de cinco años y muchas de las actividades que hacíamos eran para que él se divierta. La pasamos muy bien. Miramos muchas series con mi mujer. Ella estaba embarazada y disfrutamos mucho del embarazo”.

Sin dudas, una aventura enorme la de vivir la espera de agrandar la familia en tiempos de coronavirus. Todo un desafío. “Cuando empezó la cuarentena, mi mujer llevaba nada más tres meses de embarazo, recién empezaba. No pensábamos que iba a nacer Juanita y seguir en cuarentena. Se dio así. Gracias a Dios salió todo bien, ya está cumpliendo un mes y estamos muy felices. Disfrutamos mucho de tenerla”, se emociona al mismo tiempo que reconoce como “negativo” el “no pasar el tiempo que queremos con la familia, con los abuelos, tíos o primos. Es tener un poco más de paciencia y sabiendo que todo salió bien y que la nena está bárbara. Eso es lo más importante”.

En esos meses además, aparecieron los hobbies; o a lo mejor, el tiempo para dedicarse a esos pasatiempos. Instruirse en un idioma o seguir dando arte como con su zurda pero saltando en las teclas de un piano. “Cuando tenía algún tiempo para mí, me puse a estudiar inglés. Me compré un piano y empecé a estudiar. Empezás a hacer cosas para que el tiempo se pase más rápido, porque llega un momento en el que no sabés que hacer”, reconoce.

Eso no fue todo. Una señal de alarma se encendió cuando se preparaba todo para la vuelta a los entrenamientos presenciales, el testeo de COVID dio positivo. “Lo viví bien, gracias a Dios. No tuve casi ningún síntoma y eso hizo que lo pase dentro de todo bien. Justo me agarró en la etapa en la que volvíamos a entrenar y tuve que esperar unos días más. Lo viví muy tranquilo, sin ningún problema y mi familia también estaba muy bien. Por ese lado, fue muy bueno”, se sinceró el volante.

Dando vuelta la página, la nueva normalidad permitió la vuelta a los entrenamientos. Luego de superar el virus, Ricky se puso a las órdenes de Pellegrino, con otra percepción del todo, valorando cada segundo. “Las ganas de volver a entrenar eran muy grandes. Se hizo muy largo, se hizo esperar, pero pudimos volver. Lo bueno es que hoy por hoy valoramos mucho más el hacer cada entrenamiento, tener estos partidos amistosos. Cada cosa que hacemos dentro de la cancha tiene mucho más valor, porque sabemos lo que sufrimos al no tener el día a día”.

En medio de tanta historia en este año tan particular, una nueva conducción futbolística se hizo cargo del fútbol de Vélez. El trabajo de estos largos dos meses se ve en cada amistoso, en cada entrenamiento. Así lo refleja el ex Inter de Italia. “Llegó un técnico nuevo como Mauricio y justo en este momento tan particular. Hace bastante tiempo que venimos entrenando. Él nos viene diciendo y explicando cómo son sus ideas y lo que pretende de nosotros adentro del campo de juego. Nosotros tratamos de hacerlo y se está haciendo muy bien. Es lógico que todavía hay muchas cosas por mejorar pero vamos por el buen camino. En los amistosos tuvimos buenas sensaciones y está bueno, porque vamos a llegar bien a la hora de competir”.


“Ojalá que se puede dar lo antes posible la vuelta a la competencia. Es lo que necesitamos y es para lo que trabajamos. Que sea con todos los protocolos que hagan falta pero que podamos volver a jugar oficialmente”.


El jugador de 32 años se esperanza en recuperar parte de los rituales de cada jornada de preparación. Con los cuidados lógicos, pero con ese deseo de afianzar el grupo mucho más. “Los protocolos existen y muchas de las cosas que hacíamos antes ahora no podemos hacer. Ojalá que podamos volver a compartir el vestuario porque es una de las cosas más lindas que tiene esta profesión”.

Se lo nota bien, con ganas y enchufado. El gol contra Platense en el amistoso del Amalfitani, fue una muestra de su contracción al trabajo y llegar acompañando cada jugada. Un premio, un regalo de volver a marcar en el lugar donde se estrenó y donde es feliz. “En lo personal me voy sintiendo cada vez mejor, tratando de seguir mejorando. Es lindo volver a jugar en el estadio, volver a sentir eso que nos faltó durante tanto tiempo. Es especial haber vuelto tras tantos años y trato de disfrutarlo mucho más”, avisa.

No le esquiva a sus deseos y ganas de volver a ser Campeón con Vélez. Lo dice, pero también sabe que hay que ir con cada paso firme, sin saltear etapas. La ilusión y el trabajo están. “Sería algo hermoso volver a ganar algo en Vélez. Hay que ir despacio, mejorando todos los días un poco, para cuando llegue la hora de competir oficialmente nos agarre preparados de la mejor manera para lograr esos objetivos que serían muy lindos para nosotros. Estamos trabajando para que ese sueño se pueda lograr. Hoy hay que pensar en trabajar y llegar al primer día de la competencia de la mejor manera”.

Por último, la de Ricky Álvarez es palabra más que autorizada para hablar del club que lo vio nacer, crecer y saltar al fútbol mundial. Desde su visión y calidad, define el momento de Vélez. “Al club lo veo muy bien. Las inferiores, como siempre, son el punto fuerte. Me parece muy bien que así sea siempre. Veo chicos muy jóvenes, con mucho talento y calidad que van subiendo. Ojalá que puedan irse afirmando y dándole cosas a Vélez como siempre pasó. Estoy muy contento de haber vuelto y ver que Vélez volvió a ser lo que tiene que ser siempre”.

La pelota y Ricky. Romance.