Boxeo

Una Maravilla en Liniers

Por Carlos Martino

El 27 de abril de 2013, Sergio Maravilla Martínez retuvo por puntos la corona mundial de los medianos del CMB ante el inglés Martin Murray. La particularidad de la efeméride, fue que el Estadio José Amalfitani albergó una velada de box histórica para el deporte argentino y mundial.

Ni siquiera la lluvia quiso perderse esa noche única, especial, inolvidable. El Estadio que vivió tantas vueltas olímpicas de fútbol con el Fortín, que vibró con multitudinarios recitales, o con la visita de personalidades planetarias destacadas; fue escenario, en aquel 2013, por primera vez en la Argentina y a la vanguardia de espectáculos de gran magnitud, de una velada de boxeo internacional.

Sergio Maravilla Martínez cumplió ese día el sueño de defender en su tierra su cinturón de campeón del mundo de la categoría mediano.

El retador, el inglés Martin Murray, desde su bajo perfil hacía impredecible lo que podía suceder arriba del ring. Como dato de color, desde el vamos, Murray tuvo un feeling especial con Vélez. La camiseta velezana que se le obsequió en esa oportunidad guarda una similitud muy grande con la que utiliza el Saint Helens RLFC, club de rugby por el que simpatiza el boxeador europeo. A partir de esa gala es muy común verlo aún hoy, siete años después, en sus redes, luciendo las camisetas fortineras.

El Amalfitani lució impecable a pesar del aguacero que se empecinó en intentar arruinar la fiesta. La ambientación, la colocación del cuadrilátero protegido del agua, el ring-side, y hasta el sector VIP debajo del estacionamiento cubierto estuvieron a la altura de lo que demandaba el evento. Sin dudas, la salida al campo de los dos boxeadores, fue el momento sublime de la jornada sabatina. El clima y el aire se volvieron espesos y ya poco importaba la lluvia.

Maravilla fue más en el arranque, mostrándose sin fisuras a pesar de las dudas que generaba su rodilla, recientemente operada. Murray optó por una táctica paciente y expectante, como acomodándose al contexto. Con el correr de los asaltos, el inglés soltó más las manos, empezó a desnudar las falencias del Campeón y niveló las acciones. En el octavo round, Murray conectó el rostro de Martínez y lo envió a la lona.

Desde ahí, el quilmeño y todo el público presente en el Amalfitani, comprendieron que, para que el púgil nacional no resignara su corona, iba a necesitar del apoyo externo, del aliento de la tribuna. A Murray le faltó corazón y hambre de gloria para destronar al Campeón. Maravilla, lastimado en una mano y tocado en su amor propio, sacó a relucir su coraje, su inteligencia, torció el destino del pleito y retuvo el cetro en  fallo unánime de los jurados que puntuaron, por unanimidad, 115 a 112.

Envuelto en la bandera argentina y sobre un rincón, el Campeón Argentino compartió el festejo con las más de 40 mil personas que colmaron el recinto velezano.

En el escenario de grandes proezas, el Campeón fue más Campeón en Vélez.