Básquet Masculino

El Tanque volvió a casa

''El técnico me encanta y logró motivarme con su llamado. Lo crucé en varias oportunidades como rival y me impresionó la manera en que para sus equipos y su capacidad táctica'', remarcó Diego.

Diego Belvedere, “El Tanque”, consagrado en cinco oportunidades como máximo anotador de la TNA, participante elegido por voto popular del Juego de las Estrellas del 2006 en Mar del Plata, referente del básquet nacional y varias veces campeón; el escolta platense le aportará al plantel la jerarquía, la madurez y la experiencia necesarias en la búsqueda de la meta y la ilusión que se renueva cada año: El soñado y postergado ascenso.

“Estuve en Vélez desde los dieciséis hasta los veinte años. Me reclutó en La Plata,-soy oriundo de esa ciudad y había jugado en Atenas y Bco. Provincia-, una gloria del Básquet velezano: José Escandón. Nunca pensé que luego de una carrera tan extensa y de balance tan positivo tendría la ocasión de volver a este club donde di mis primeros pasos como basquetbolista y al ámbito que ayudó a formarme como ser humano. La convocatoria de Juan Pablo (Boadaz), el entrenador, me sorprendió y a la vez me entusiasmó porque significa mi retorno a una Institución de enorme prestigio social y muy valorada en la faz deportiva y en la que me gustaría ponerle fin a mi recorrido como jugador”.

 

Diego Belvedere, “El Tanque”, arranca con esta sentida alocución y me aguarda con muy buena predisposición en la oficina del 4ª piso del Dto. de Básquet. No asusta, ni sorprende por su estatura, (1.80mts), pero es dueño de un físico robusto, vigoroso, fornido, sólido, intimidante, resultado de un severo y cotidiano trabajo en ejercicios de potencia. Debo confesar que me faltaron agallas para convocarlo a colaborar con la finalización del contrapiso de la vereda de mi casa, seguro su aporte hubiera sido muy valioso. Barrunto que dentro de la cancha un choque con este muchacho curtido, de 35 ya cumplidos, debe dejar secuelas y daños colaterales de suma importancia en la anatomía de los adversarios.

 

-Luego de Vélez tuviste una trayectoria prolífica y de recorrido muy intenso

-Me enrolé en Lanús porque Vélez se había decidido por seguir en la Metropolitana y mi objetivo era crecer y apuntaba a las ligas mayores. Desde ese momento mi itinerario estuvo vinculado en su totalidad con la TNA y la Liga Nacional. Diego hace un parate y enumera, “Jugué tres temporadas en Ciclista de Junín, tres en Regatas de San Nicolás, tres en Olimpia de Venado Tuerto, también anduve por Formosa, Paraguay, San Martín de Marcos Juárez y Unión de Colón(Entre Ríos). Llego al Club después de desempeñarme en el último período en Hispano Argentino de Río Gallegos.

 

-Una vida nómada, errante, de gitano……

-Te agrego que mi esposa vive en Junín, aclara para sumar datos. Antes de concretar mi vínculo con Hispano, mi intención era abandonar este estilo de trotamundos y dedicarle más tiempo a mi familia y a mis hijos pero la oferta del equipo sureño fue tan tentadora que no pude rechazarla y terminé jugando la Liga B,-una categoría que desconocía-, en un muy buen nivel que incluso superó mis expectativas y me volvió a picar el bichito para seguir jugando. De vuelta a Bs As surgió esta propuesta y tras consensuarlo con mi señora y mis padres me convencí que era una ocasión muy propicia para volver a este Club tan caro a mis afectos y reencontrarme con tipos como Chávez o Sposaro de quienes guardo un gratísimo recuerdo de mis inicios.

 

-¿Cuál es la comparación que realizas entre Vélez y el resto de las entidades en las que te desempeñaste?

-Aquellas son Instituciones enteramente dedicadas al básquet y posicionadas en localidades de cien mil o doscientos mil habitantes, donde llegás como figura y sos reconocido por todo el pueblo. Los chicos y no tan chicos te piden autógrafos por la calle y debes tener una conducta y un cuidado personal en todas tus actitudes porque se enteran todos. Aquí en capital sos un personaje anónimo. La diferencia es que Vélez es enorme, un gigante, se basa en el fútbol, sigue creciendo, y todo es muy prolijo, ordenado, organizado, y con gente responsable y de gran capacidad en cada área y en cada disciplina. Hay seriedad y una defensa a ultranza del asociado. Los cien años del Club es fruto del trabajo de mucha gente, no es casualidad, sostiene persuadido

 

-¿Cómo ves al equipo de cara al comienzo de la Competición?

-El técnico me encanta y logró motivarme con su llamado. Lo crucé en varias oportunidades como rival y me impresionó la manera en que para sus equipos y su capacidad táctica. También recogí rumores y trascendidos excelentes sobre su calidad humana, algo primordial para el manejo de un grupo. Su estilo de juego se adapta  a mis características y eso me hace sentir cómodo. El grupo concentra gente adulta y formada con pibes muy jóvenes, pero todos, en este tiempo de pretemporada pude comprobarlo, se esfuerzan en pos del bien general, hay ganas, son buena gente y eso es tan o más importante que las aptitudes técnicas. Siempre me gustó estar en la pelea por el título o por un ascenso, y conociendo la Liga puedo asegurar que somos candidatos pero habrá que refrendarlo sobre el parquet fecha tras fecha.

 

-¿Ya pensaste sobre tu futuro después del básquet?

-No quiero jugar con el apellido. Soy autocrítico y el día que considere que mi etapa como jugador llegó a su fin intentaré colaborar desde otro espacio. Tuve que sacrificarme, entrenar fuerte y ser constante para ganarme un lugar en este deporte, nadie me regaló nada, subraya. Mi anhelo es poder trasmitirles mis vivencias a los más chicos y si es factible hacerlo en este Club, rubrica esperanzado.

 

Diego Belvedere se despide cordialmente tras cuarenta minutos de charla. Mientras escribo esta nota mi nena me embadurna la espalda con cremas antinflamatorias y evalúa los daños provocados por el continuo levantamiento de baldes con escombros, y entonces vuelvo a maldecir,-recordando el imponente porte de “El Tanque”-, mi falta de coraje para pedirle una mano.

 

Consagrado en cinco oportunidades como máximo anotador de la TNA, participante elegido por voto popular del Juego de las Estrellas del 2006 en Mar del Plata, referente  del básquet nacional y varias veces campeón; el escolta platense le aportará al plantel la jerarquía, la madurez y la experiencia necesarias en la búsqueda de la meta y la ilusión que se renueva cada año: El soñado y postergado ascenso. 

 

Gabriel Martínez.