Buenos Aires, Sábado 29 de octubre de 2011.
(Prensa Vélez Sarsfield - Estadio Diego Armando Maradona).
Toda derrota tiene un justificativo y sin dudas, una explicación. Que sea difícil, que cueste o sea, es una cuestión que dependerá de quién escriba y la temperatura de la sangre que fluya por sus venas. Adjudicarle la derrota de Vélez a Diego Abal, sería ocultar que el mismo Vélez insinuó más de lo que finalmente pudo generar sobre Argentinos, casi redondeando un partido de lo más bajo que mostró en el Apertura. Pero sí hay que decir que la patética y obscena labor de juez fue un factor determinante para generala.
En medio de estas puntas del ovillo para desentrañar lo vivido en La Paternal comienza a desarrollarse un informe de una derrota que duele porque corta la racha positiva y coarta la ilusión de esperar a Boca con los dientes afilados para darle caza. Porque para Vélez la planificación del encuentro ante Argentinos no estaba exenta de la excursión que realizará desde mañana domingo en tierras colombianas para abrir la llave de cuartos de final de la Copa Sudamericana 2011. Porque Gareca diagramó una delegación pensando en los dos partidos, rotando nombres en este para tener recuperados a todos en aquel. Con Juan Manuel Martínez que volvía tras la lesión y siempre suele ser carta importante para Vélez; con Víctor Zapata también para sumar minutos y todo el andamiaje de una columna vertebral que se completaba con Sebastián Domínguez y Marcelo Barovero.
Desde el vamos nomás, el Fortín fue quien más le puso el ritmo al partido y buscó con la rapidez de Jonathan Ramírez, quien fue de lo más vertiginoso en el visitante. Ya de movida, el Rayo picó al vació por izquierda y llegando al fondo fue derribado claramente, en un penal tan grande como todo el estadio que Diego Abal, muchos metros detrás de la jugada y con cara de poco compromiso, negó. Enseguida, Martínez desbordó también por izquierda y tiró el centro rasante al corazón del área que el mismo Ramírez agarró mordido solo frente a un Nereo Fernández que se pasaba y que sacó con los pies para ahogar el primer grito de gol. Berardo le pifiaba al mismo tiempo que Torrén dudaba más de lo que despejaba. Vélez buscaba y Argentinos aguataba como podía junto a Abal. En un par de minutos después, Papa mandó un córner al área buscando la cabeza de un Sebastián Domínguez que miraba atónito como la pelota le pegaba en la cabeza sin poder moverse porque Gonzalo Prósperi lo tenía tomado sin dejarlo mover. Pero Abal, seguía con el libreto bien aprendido, y dijo estar ?tapado? cuando estaba de frente a la jugada. Quedaba un tiro libre de Domínguez al que Nereo dio rebote y Cabral no podía cambiar por gol. Dos penales claros, que con el partido sin goles parecía ser parte de una historia increíble, que se agudizaba con un offside a Cabral que se metía para enfrentar a Fernández cuando estaba habilitado.
Todo comenzó a agravarse cuando las tarjetas amarillas empezaron a entrar en juego y así Vélez perdía la cabeza. La displicencia del juez para cobrar y juzgar llevó a los jugadores a meter por demás. Así vio la amarilla Zapata y minutos más tarde Domínguez, quien llegaba a la quinta amarilla y se metía en la lista roja para enfrentar a Boca. La diferencia de criterio para penalizar las faltas, terminó por fastidiar a Vélez que cometió el error de distraerse y a un minuto del final del primer tiempo le metió un cambio radical al encuentro. Por la derecha, donde el equipo de Gareca mostró su punto flaco, Pablo Hernández construyó la jugada y habilitó a Santiago Salcedo que rompió la resistencia de Barovero. Saque del medio y final. Argentinos se encontraba con una victoria de la cual había hecho poco para conseguir. Las protestas a Abal camino a vestuarios presagiaban un segundo tiempo complicado.
Así fue que en el complemento, el nerviosismo le jugaron una mala pasada a Vélez. Porque preocupado por no sufrir en el fondo ante un Argentinos que se animó a buscar más, se olvidó de atacar. Entonces el Bicho se encontró con el segundo tras un centro de Oberman que Domínguez en su afán de despejar el balón se lo llevó por delante con el taco y la metió en su propio arco. Gareca, metió mano al banco y mandó a cancha al Guille Franco y Augusto Fernández para intentar dar vuelta la cosa. Y le cambiaron la cara al Vélez del segundo tiempo. A los 18, Papa cobró una falta desde la derecha que lo encontró a Franco sólo para cabecear y descontar. Pero rápidamente a los pocos minutos y con la efervescencia de estar a tiro del empate, se encontró con la expulsión de Barovero (apresurada por Abal) y un penal en contra. Salcedo lo cambio por gol y desde ahí la cosa se puso fea. Argentinos empezó a tocar la pelota aprovechando el hombre de más y haciendo que Vélez salga, con la vergüenza del que se ve abajo y que no quiere recibir más goles. Solo destacable el carácter de Francisco Cerro para no dejarse pisar la cabeza con la gastada de los jugadores del Bicho que abusaron por demás del toque sin pensar que estaban sumando su segunda victoria del campeonato y que husmeaban el fondo de la tabla. Para el final quedaba la frutilla del postre para Abal que lo expulsó por doble amarilla a Fernando Tobio dejando a Vélez sin tres jugadores para recibir a Boca.
Se podrán buscar mil explicaciones, un mar de dudas y pocas certezas. Pero, este encuentro ha servido para Gareca en el análisis de los que podrá contar en caso de emergencia. Vélez no ha jugado bien y eso es una verdad tan firme como decir que Abal hizo su parte para que el partido termine en derrota. De todas formas, una cosa no quita a la otra. A pensar en Copa y confiar en los avales que tiene este equipo para ser campeón.
Carlos Alberto Martino
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