Junta Histórica

¡Feliz Cumpleaños, Marcelo!

El Loco y su imborrable paso por Liniers.

Marcelo Bielsa nació en Rosario el 21 de julio de 1955. El Loco tuvo una fugaz estadía de un año en Vélez, pero ese lapso fue suficiente para que pudiera moldear, a tono con su estilo, al equipo avasallante que se adueñó del Torneo Clausura 98, nuestra quinta estrella en el ámbito local.

Apasionado por el fútbol desde muy chico, dio sus primeros pasos en Estrella Azul, un típico Club de barrio del noroeste de la ciudad.

Superada la etapa inicial del fútbol formativo, a los 13 años fue a probar suerte a Newell's Old Boys, donde comenzó su carrera amateur, la que lo llevó a tener un paso fugaz por Primera División. El propio Bielsa confesó hace algunos años: “Fui un jugador frustrado, pero soy un enamorado de este deporte”.

El camino de Bielsa como marcador central de las juveniles leprosas lo depositó en el seleccionado juvenil argentino que disputó el Sudamericano Sub-20. Casi 2 años más tarde -el 29 de febrero de 1976- debutó en Primera División ante River Plate. Su trayectoria como futbolista profesional fue corta, Marcelo no contaba con una técnica depurada, pero se destacó por ser un central muy temperamental. En esos años compartió equipo con jugadores campeones del Mundo, como Jorge Valdano y Américo Gallego, entre otras figuras reconocidas.

A fines de 1976 formó parte de la Selección Argentina que obtuvo la medalla de bronce en el Preolímpico de Recife, Brasil. Y Bielsa fue elegido como integrante de la formación ideal de aquel certamen. Pero una lesión lo alejó del fútbol durante una temporada, lo que forzó su salida de Newell's Old Boys en 1978 para ser transferido a Instituto de Córdoba. Con este elenco fue titular durante la mitad del torneo, pero luego perdió el puesto y rescindió su contrato.

En 1979 firmó para Argentino de Rosario, última estación de su recorrido como futbolista que finalizó en 1980. Allí anotó su único gol oficial en Primera. Ya en sus últimos años como jugador, estudió Profesorado de Educación Física y analizaba fervientemente vídeos de partidos de ligas europeas, toda una señal, como intuyendo que sus días más felices dentro del fútbol, estaban por llegar.

Su etapa como entrenador se inició al frente del seleccionado de la UBA, pero enseguida volvió a Newell's para timonear divisiones inferiores y especialmente para trabajar como captador de jugadores por todo el país. Su planificación consistió en dividir el mapa argentino en 70 porciones, y con este método le realizó pruebas a casi mil jóvenes. Mauricio Pochettino, Gabriel Batistuta y Eduardo Berizzo fueron algunos de los nombres más reconocidos reclutados por Bielsa.

En 1988 ganó el torneo de Reserva, mientras el primer equipo, dirigido por José Yudica, se consagraba campeón de Primera División. Un año después, Bielsa reemplazó al “Piojo” al frente del plantel profesional de Newell´s con sólo 33 años.

Su carrera siguió en México, dirigiendo al Atlas, paso previo antes de desembarcar en Vélez, en el segundo semestre del 1997. El Club todavía disfrutaba de su etapa dorada, con títulos nacionales e internacionales, pero la intención era no ceder terreno y poder reinventarse, tras las salidas de Bianchi y Piazza como entrenadores y el éxodo de varias de sus principales valores, que habían instalado a la Institución en lo más alto de la consideración mundial.

Con el correr de los partidos, el hincha velezano se fue enamorando del Loco y su estilo de juego.

La llegada de un entrenador con tanto carácter y fuertes convicciones provocó algunos roces con algunos referentes del plantel como José Luis Chilavert y Raúl Cardozo. Durante el Apertura de ese año, Bielsa fue imponiendo sus conceptos, pero sufrió la peor derrota en el ámbito internacional de Vélez, cayó 1-5 ante San Pablo en el mismísimo Morumbí, escenario que 3 años atrás había sido testigo enmudecido del máximo logro continental del Fortín.

El semestre que selló el respeto eterno del hincha fortinero para con Marcelo Bielsa fue el primero de 1998, donde el equipo mostró claramente su impronta y estirpe arrolladora, alzándose con el Torneo Clausura, con un juego ambicioso, superioridad táctica en la mayoría de los encuentros y una sola derrota en 19 partidos.

Los números finales del “Loco” como técnico de Vélez indican que dirigió 42 partidos, ganó 23, empató 13 y perdió 6.

Su despedida tuvo rumbo catalán, para conducir por pocos partidos al Espanyol de Barcelona. Tras un comienzo irregular fue convocado para comandar a la Selección Argentina en reemplazo de Daniel Passarella.

En los casi seis años al frente del seleccionado mayor, Bielsa será recordado por dos coyunturas que lo marcaron a fuego. En 2001 dirigió al combinado nacional en lo que muchos aseguran que fue uno de los fracasos más grandes de la albiceleste en la historia de los mundiales, al quedar eliminado en la Primera Fase de Japón-Corea 2002, pese a haber arribado como uno de los máximos favoritos para adueñarse del certamen.

El otro hecho destacado es inobjetable y no resiste interpretaciones. Como entrenador condujo a la Argentina a colgarse en el pecho la primera medalla de oro en un Juego Olímpico, en Atenas 2004. Ese fue su último hito, porque meses después renunció al cargo y dejó a su paso un total de 85 partidos sentado en el banco, con 56 victorias, 18 empates y 11 caídas.

El paso del tiempo lo situó en Chile para -según la opinión de muchos- encabezar la refundación del fútbol trasandino. Bielsa lideró el arranque de una etapa brillante, con la aparición de estrellas internacionales, destacadas participaciones mundialistas y la obtención de sus únicas dos Copas América, aunque ya sin él en el banco.

Athletic Club de Bilbao, Olympique de Marsella, Lille y Leed United es, hasta la actualidad, su derrotero por el fútbol europeo, generando verdaderas “revoluciones” en cada entidad a la que llegó. Los resultados no siempre lo acompañaron, pero eso no le impidió mantenerse firme en sus ideas, al punto de lograr el amplio reconocimiento, a su trabajo, pasión y humildad.

El periodista inglés John Carlin declaró que Bielsa tenía "la librería futbolística más erudita en el planeta”. Y una de las consignas que mejor lo sintetizan, dentro y fuera del campo de juego es una frase del propio “Loco”, hace algunos años: “Deberíamos aclararle a la mayoría que el éxito es una excepción. Los seres humanos de vez en cuando triunfan; pero habitualmente se desarrollan, combaten, se esfuerzan, y ganan de vez en cuando. Muy de vez en cuando“.

Su paso por el Club fue breve pero exitoso, dejó una huella, y su personalidad, su limpieza ética, sus esquemas audaces, sus dotes pedagógicas y aquella coronación en el Clausura 98, son recuerdos imborrables en la memoria de cualquier hincha velezano.

Bielsa junto a José Luis Chilavert y Pablo Cavallero, en la pista de atletismo del Polideportivo.