Junta Histórica

Carlitos eterno

La estatua custiodiando la espalda del ídolo en aquella calurosa tarde noche de diciembre.

Hace 5 años, el gran Carlos Bianchi quedaba para siempre perpetuado en Vélez. El Técnico más Campeón de la Historia del Fortín recibió el cariño de todos en un muy emotivo acto que se coronó con el descubrimiento de la Estatua que por idea de la SCH y el aporte de los hinchas.

La tarde noche del martes 1 de diciembre de 2015 quedó en la historia para siempre. Un día que tiene un significativo hermoso para la institución y que no podía ser de otra forma, otra fecha para reconocer al gran ídolo. 

El evento organizado por la Subcomisión del Hincha, elogiosamente capitaneado por sus integrantes que hicieron todo a la perfección, fue conducido por el Periodista Álvaro Norro. Dinámico para manejar los hilos de lo que fue prácticamente un ‘’mano a mano’’ con el Virrey, Norro fue contando la historia de esta gran historia: los inicios de la idea, la recolección de fondos, la mezcla de sensaciones que provocaba ver a Bianchi moldeado a la eternidad; todo fue tamizado con el fervor del hincha que colmó el recinto hasta desbordarlo.

En un primer turno se le entregaron réplicas distintivas de la Estatua a los 268 Socios e Hinchas aportantes, quienes fueron desfilando por el escenario uno por uno. Todos ellos ubicados entre los ex campeones del mundo, Directores Técnicos y Preparadores Físicos, ex jugadores y actuales del Plantel Profesional, tal el caso de Christian Bassedas, José Oscar Flores, Héctor Almandoz, Roberto Pompei, Mauricio Pellegrino, Walter Pico, Mariano Armentano, Juan Carlos Bujedo, Jorge Troncoso, Osvaldo Piazza, Julio Santella, Julio Asad, Eduardo Zottola, Juan Carlos ‘’Pichino’’ Carone, Néstor Sinatra, entre otros.

El ‘’olé olé, olé, olé, olá, a Carlos Bianchi nunca lo voy a olvidar’’, se hizo presente mientras se anunciaba que el Virrey estaba por arribar al escenario. Flanqueado por su esposa Margarita y sus hijos Mauro y Brenda, junto a sus nietos y demás familiares. Cuando de a poco comenzó a subir las escaleras, la emoción forjó nido en su pecho mientras otra ovación hizo tronar el hoy Espacio Multifunción II.

Nunca dejó de agradecer a todos los presentes y hasta mencionó en un par de oportunidades ‘’no creo merecer todo el cariño que me tienen’’Un Bianchi de sentimientos nobles y con impronta humilde, bien de barrio, como se dejó ver durante el acto.

Subió Margarita al escenario y siguió de cerca los movimientos de su marido para correr el manto azul que cubría la escultura realizada por la artista Elizabeth Eichhorn. Bianchi desató el nudo que contenía la cinta y con su mano derecha fue desplazando el velo. Flashes, gritos, ovaciones con su nombre, aplausos por doquier; el marco ideal para que el mundo fortinero conozca a ese gigante de resina plástica. Los ojos del Virrey de Liniers resplandecían más redondos que nunca detrás de sus anteojos, como no pudiendo creer que semejante mole, proporcional a su grandeza, era él en sus tiempos de goleador.

Los campeones del mundo subieron al escenario para la foto final (aunque luego la sucedieron cientos de instantáneas más). Ellos y, seguramente, el mejor Director Técnico que tuvieron en su vida, juntos ante la multitud para enmarcar otro 1 de diciembre inolvidable. Los ídolos son parte sustancial de los clubes. Bianchi es parte indisoluble del alma de Vélez. Para la eternidad y mucho más allá, también.