Junta Histórica

Debuta un crack, Daniel Willington

Por Junta Histórica

El 25 de marzo de 1962, en un partido encuadrado por la 1ª fecha del Torneo, en cancha de Huracán, debutó de manera oficial con la casaca de Vélez quien, para los que superan los cincuenta años, es el máximo ídolo en la centenaria vida del club, Daniel Willington.

El famoso cordobés, nacido en Santa Fe el 1º de septiembre de 1942, llegó desde el Talleres de la ciudad mediterránea, donde descollaba por su brillantes actuaciones, como uno de los refuerzos para afrontar la temporada y, aunque era poco conocido en el ámbito capitalino-en épocas sin internet y con escaso aporte informativo desde el interior- Amalfitani desembolsó $ 1.150.000 por su pase y la cesión del futbolista Juan Carlos Icardi a la entidad de la Docta.

Una semana antes el Loco había realizado su estreno informal en un amistoso ante Boca también en el Tomás Ducó. Allí mostró destellos de su calidad y le clavó al arquero xeneize un estiletazo impresionante de tiro libre desde unos cuarenta metros.

De porte esbelto, glamoroso para el juego, el Daniel era el número diez clásico, el enganche, el creativo, función con riesgo de extinguirse.

Era dueño de un patrimonio genético que incluía una batería de atributos envidiable: gol, panorama, una gambeta lujosa y pragmática, guapeza, una precisión quirúrgica para la asistencia y el pase corto y largo, y una pegada extraordinaria.

Completaba todas estas cualidades con un perfil humano en el cual resaltaban su tonada cordobesa, su carisma, su indolencia (un rango característico de los talentosos), su bohemia y su espíritu cultor de amistades.

El Pelé blanco brilló en Velez durante una década. Maravilló con sus actuaciones a propios y extraños. Se metió a sus fanáticos en el bolsillo con su personalidad magnética y su destreza para domesticar a su mejor amiga, la pelota. Verlo jugar era un deleite, un placer. Cada domingo asombraba con un chiche nuevo o sacaba un conejo diferente de su desfondada chistera, trucos que erotizaban y fidelizaban su estrecho vínculo con los hinchas. Sus devotos le abrieron una cuenta con descubierto sin límites.

 

Fue amor a primera vista. Todo se le perdonaba, como a los dioses. Para muchos fue el mejor jugador de campo de nuestra historia, el de mejor técnica, el de mayores recursos estéticos.

El futbolista de apellido inglés engalanó la camiseta en 211 compromisos y anotó 68 tantos. Sobresalió y fue determinante con sus magistrales producciones en la obtención del primer título de Primera División, el Nacional 68. En 1971 abdicó al trono en Liniers-aunque no dejó la corona- y  se subió definitivamente al podio de los próceres, de los indiscutidos.

El 25 de marzo, con un resultado catástrofe, 4 a 0 en contra (al fin solo un dato estadístico), se presentó en sociedad un crack, Daniel Willington.

El fútbol agradecido.


SÍNTESIS

Fecha: 1ª
25 de marzo de 1962
Estadio: Huracán
Arbitro: José Luis Praddaude

HURACÁN   4

Juan Carlos Bertoldi; Dante Álvarez, Miguel Ángel Vidal; Carlos Arredondo, Héctor Pederzoli, Juan Carlos Schneider; Ernesto Juárez, Alberto Rendo, Pedro Medina, Jesús Roldán, Juan Carlos Rodríguez.
DT: Néstor Rossi

VÉLEZ SARSFIELD   0

Rodolfo Piazza; Eduardo Batagelj, Armando Mareque; Horacio Avalos, Reinaldo Volken, Antonio Cielinsky; Orlando Benedetto, Rubén  Fernández, Juan Andrés Pastorini, Daniel Willington, José Yudica.
DT: Victorio Spinetto

Goles: PT: 19´Ernesto Juárez; ST: 12´Ernesto Juárez, 22´Pedro Medina, 26´Jesús Roldán.
Recaudación: $ 350.600.