No pudo darse el plan perfecto, el cual hubiera resultado entre el retorno del Tigre a su casa y la victoria del primer equipo. Vélez debió conformarse con un empate pese a que intentó siempre ir para adelante, aunque le costó imponerse ante un rival que supo cerrarse muy bien en su campo.
Con una estruendosa ovación, el hincha recibió con honores al Flaco Gareca, quien antes de iniciar el partido agradeció a los cuatro costados con su mano derecha en alto. El gran clima que generaba su presencia, empujó a sus dirigidos a buscar el resultado de inmediato.
Al minuto de juego y luego de un córner que cabeceó José Florentín, Lucas Pratto no llegó a conectar por muy poco. Y en el avance siguiente, fue Walter Bou quien habilitó al Oso para que definiera y explotara el Estadio con el grito de gol, pero él árbitro Darío Herrera anuló el tanto por posición adelantada del número 10.
El Fortín continuó insistiendo. Así fue como Ramiro Macagno le ahogó el grito a Pratto y otra vez a Bou. La conquista estaba al caer y llegó a través de Osorio, quien mandó a la red un cabezazo que provino luego de un rebote en un jugador visitante. La justicia recaía en el marcador y de esa manera ambos conjuntos se fueron al descanso.
En el segundo tiempo el equipo bajó su intensidad y Platense comenzó a aproximarse a base de balones detenidos. A los 17´ llegó el empate a través de Castro, quien, con un fuerte disparo de zurda, y tras desviarse en la cabeza de Lautaro Giannetti, decretó el 1-1.
Rápidamente Gareca mandó a la cancha a Lenny Lobato y Gianluca Prestianni para generar mayor profundidad por las bandas. Ambos atacantes ofrecieron desbordes y un gran uno vs uno. En el avance más claro, el delantero brasileño le ganó a su marca y asistió a Bou: una vez más, Macagno, le ahogó el grito con una gran atajada.
Vélez se fue apagando de a poco y sus ganas no alcanzaron para quebrar la paridad. El próximo compromiso será el martes 21/3, cuando desde las 21 reciba a Central Córdoba nuevamente en casa.