Fútbol

Volvió, luchó y ganó

Voz de mando. Un regreso con su firma. Foto: Hernán Mauricio
Por Carlos Martino

Santiago Cáseres regresó a Vélez y necesitó un puñado de partidos para hacerse referente de un equipo que sueña en grande. Un fiel ejemplo que las segundas partes pueden estar buenísimas.

Nunca segundas partes fueron buenas. Llevamos siglos masticando una frase que más allá de venir como referencia de la segunda parte del Don Quijote de la Mancha, suelta una afirmación cuestionable y refutable.

Pensar en el regreso de Santiago Cáseres a Vélez, dos años después de su partida, es el argumento fáctico de la bandera que enarbolan los fanáticos amantes de las secuelas.

El 13 de julio de 2018, Vélez anunciaba en su Sitio Oficial que llegaba a un arreglo económico con el Villarreal CF, por la transferencia del jugador. El 19 de febrero de 2021, el anuncio se reiteraba, pero esta vez para pronunciar la vuelta.

Una vuelta que no fue casual, que se enmarcó en una búsqueda insistente del Club de repatriar a quien se fue ídolo con apenas un puñado de partidos en el lomo. De darle un salto de calidad a un equipo que volvía, después de una larga ausencia, a disputar la tan ansiada Libertadores.

Santiago luchó en el Submarino Amarillo español por ganarse un lugar. Arrancó con buen pie, sumando minutos en una de las ligas más grandes del mundo y teniendo roce con las estrellas del fútbol mundial. Alguna lesión, cambios de entrenador y otras decisiones, modificaron el rumbo.

Es que no todo pasa por el juego para un futbolista y mucho menos, para una persona como él, pensante, sentimental. El peso de estar lejos, de extrañar a su familia, también jugó. En Europa y también en México, donde continuó a préstamo su carrera en el poderoso América.

Allí, en suelo azteca, tuvo que pasar las horas más duras del confinamiento bañado en incertidumbre de una pandemia que aterrorizaba al mundo y cobraba vidas con una celeridad espantosa. Sin fútbol y con la preocupación latente de estar lejos de sus padres ante cualquier inconveniente, completó el menú de sinsabores que para Cáseres fue suficiente. “Necesitaba estar contento, con la cabeza al cien”, expresó en la nota exclusiva con el club en su regreso.


Escuchá la palabra de Santiago en el Podcast de Vélez Fútbol tras su vuelta.


Allí, aparece la chance de la vuelta. De volver al país, de estar con los suyos, de reencontrarse con su juego, con sus ganas. Sin miedo al fracaso, esa sensación absurda que nos hacen creer cuando las cosas no salen como uno o como el afuera espera o planea. Pero él se hizo fuerte en esos momentos de lucha interna por entender prioridades y por dónde marcha la cosa. Donde las críticas siempre son despiadadas en las malas y se aplacan cuando la pelota encuentra su rumbo.

Tenía un desafío muy grande en su vuelta a casa. Santi se fue ídolo. De muy joven y con un puñado de partidos en el lomo, fue bandera de un Vélez austero que apostó en los juveniles y que caminó la cornisa al borde de la zona de descenso. En el medio campo, manejaba los hilos de equipo con visión y calidad, algo que completa el cóctel ideal en el simpatizante velezano. Lo amo desde el primer minuto, como un producto puro de la cantera inagotable. La vara estaba alta. Muy. Era todo un reto.

Volvió. Más maduro, más pensante. Con un período de adaptación física y futbolística que fue ideal para tener el presente que tiene. Tratando de domar la ansiedad para no apurar los plazos, buscando que cada minuto cuente para esa vuelta soñada.

Desde el minuto uno se hizo dueño del mediocampo del equipo de Pellegrino que marchaba a paso firme en Copa de la Liga y que se preparaba para presentarse en la CONMEBOL Libertadores. Llegó el estreno con Flamengo en Liniers. "Hacía mucho tiempo que Vélez no competía en la Libertadores y hoy me tocó jugarla de local. Faltó el hincha por todo esto que nos está pasando. Lo disfruté muchísimo. Era algo que esperé durante mucho tiempo", contaba en conferencia tras el partido.

Cada partido fue crucial para volver a ser, en un Vélez muy distinto al que dejó, cambiando la pelea por la permanencia a luchar ante los mejores por la gloria eterna.

Cada minuto sumado contribuyó para la gran función reciente en el mítico Maracaná. Santiago Cáseres fue figura en un medio que se enfrentó junto a Federico Mancuello ante Diego, Everton Ribeiro y Gerson. Raspando, recuperando y siempre entregando al pie. En esos 90 minutos en suelo carioca, dio 75 toques y 63 pases (95,2%). Figura absoluta de un Vélez que buscará reconstruirse tras la ventana del mercado en invierno.

Nunca segundas partes fueron buenas. Hasta el regreso de Cáseres a Vélez.

Santi con la casaca de Vélez y jugando la CONMEBOL Libertadores. (Foto: Hernán Mauricio)