Fútbol

Sasha Gigliani: “Nos ganamos un lugar en el fútbol”

La historia de la jugadora. La historia de la modelo. La historia de Sasha.
Por Carlos Martino

Sasha Gigliani es jugadora de Liga en Vélez Sarsfield y Miss Argentina Hispanoamericana. Su historia, su camino, la reivindicación de una mujer que lucha por lo que siente y ama. La demostración de que todo es posible si se sueña en grande; si el sacrificio es proporcional a ese sueño.

Las historias existen, entre muchas cosas, para ser contadas. Los finales felices, generalmente, son para la ficción. No quiere decir que en la vida misma no hayan desenlaces alegres de comer perdices. Nada de eso. Pero lo que es cierto, que no todo es color de rosas.

El camino resulta ser un largo recorrido, lleno de sinsabores, con un montón de piedras con las cuales tropezar. Caerse y levantarse, de eso se trata.

Ésta es la historia de una nena de Saladillo que soñó hace varios años, con ser jugadora de fútbol. En un mundo machista, donde el ruedo de balón era de exclusividad absoluta de los varones; fue forjando su pasión mordiendo tierra y tragando bronca.

Ésta es la historia de la misma pequeña saladillense que descubrió el mundo de la moda de la mano de un fuerte compromiso social, alternando gambetas con recorridos de pasarelas para ponerle un Miss delante de su nombre.

INFANCIA FUTBOLERA

“El deseo de ser jugadora de fútbol lo tengo desde muy chiquita. Juego desde los seis años”, recuerda la entrevistada. La misma que se sincera con una afirmación enorme respecto al principal formador de la jugadora que habita en su corazón: “Mi abuelo es el director técnico de toda mi vida”.

Reconoce que su madre también desde pequeña vivía el pulso de sus días detrás de una pelota. Sin dudas, viene de una familia muy futbolera. “Todos los domingos comíamos asado y después,con mi abuelo, recorríamos diferentes canchas para ver partidos en la ciudad. Me llevaba a todos y a mí me gustaba acompañarlo. Cuando llegó el momento, le dije que quería jugar. Ahí empecé a hacerlo con los más chiquititos”

Jugó hasta los casi 16 años de igual a igual con hombres en encuentros inolvidables para ella. Los estudios post secundaria la llevaron a abandonar su ciudad y llegar a Buenos Aires. La UBA la esperaba y el combo era perfecto: había fútbol femenino allí. “Hoy se disfruta un poco más porque nos ganamos un lugar en el fútbol”, agregando además que “es una profesión que se toma con responsabilidad y seriedad”.

INFANCIA MODELO

Ese crecimiento de intereses duales, la llevó desde muy chica a conocer el mundo artístico. Desde una clase de teatro a una película; o más tarde, subirse a una pasarela. Las pasiones se encuentran y no se explican. Se viven. “Desde muy chiquita complemento ambas actividades. No recuerdo cuando fue el punto de partida. A los siete años filmé mi primera película. Hacía teatro, probé y me gustó. A los doce años fui a mi primer certamen de belleza con propósito (significa que sirve para llevar adelante un proyecto social) y seguía jugando al fútbol. Ahí me di cuenta que me gustaba hacer las dos cosas”, relata Sasha.

En medio de todo ese torbellino de sensaciones está ella. Con las ideas muy claras. Sabiendo por dónde ir en este viaje de rumbo fijo para sus ideales. “Complemento las actividades siendo yo misma, aceptándome tal cual soy, queriéndome. Por suerte tuve una familia que me crió con valores excepcionales, que siempre me acompañó en todos mis sueños. Hoy sé que muchas personas se pueden sentir identificadas con mi historia”.

DECISIONES

Cuando se tiene dos pasiones tan fuertes como le pasa a Sasha, se llega a un punto en el cual la toma de decisiones cobra un rol protagónico. No porque uno tenga que elegir sí o sí por un camino. Sucede que a veces las presiones externas te llevan a esa situación incómoda de una elección. “En algún momento se me cruzó por la cabeza tener que elegir, porque era tan juzgado de los dos lados ya que los veían como polos opuestos”, señala. “Decidí seguir adelante representando a la Argentina en el certamen internacional porque sabía que podía con los dos. Sabía que tenía más valor representar a nuestro país siendo jugadora de fútbol y llevando ese proyecto deportivo de hacer crecer al fútbol femenino. Me di cuenta que no tenía por qué elegir, pero sabía que tenía que demostrarle a todo el mundo que podía, que era posible. Hoy muchas personas en nuestro país no pueden con un solo trabajo y necesitan hacer otras cosas para subsistir. Ahí te das cuenta que mi historia no era muy distinta al resto. Hoy sigue costando un montón que se entienda”.


“Cuando se presentó la opción de elegir, decidí no hacerlo e ir más adelante aún con lo que quería ser”.  


PREJUICIOS

Las opiniones, los dedos señaladores y una sociedad a la que le cuesta desconstruirse; también se presentan como protagonistas de esta historia. Si haces una cosa no podés hacer la otra. Si sos mujer hay lugares en los que no tenés lugar. Todo se vuelve una constante cuesta arriba. Insostenible y cansadora. Una lucha agotadora, pero que, sin dudas, reconforta. “Tuve que superar muchísimos desde muy chica. Estar en la escuela y que me digan que no podía jugar al fútbol con los chicos. Ir a una agencia de modelos y que me digan que tenía “muchas piernas” por jugar al fútbol; entonces tenía que dejar el fútbol para entrar en esa agencia”, narra Gigliani.

Al extremo de tener que ocultar por momentos su “doble vida”, como si estuviera haciendo algo prohibido o indebido. “Cuando llegué al club a mis compañeras no les dije que era modelo. No lo supieron hasta que empezaron a ver que era Miss Buenos Aires, que participaba de un certamen internacional. Había lugares en los que prefería omitir mi otra profesión. En fútbol me pasó que después de estar mucho en los medios y verme como modelo no me tomaban en serio; siendo la profesión de jugadora, de la que quiero vivir. En los certámenes internacionales costaba creer que era jugadora, entonces me pedían que haga jueguito con la pelota, que se arme algún partido. En todas me tocaba una instancia deportiva y podía mostrar lo que hago”, remarca y se toma unas palabras para marcar a fuego que “prejuicios pasan un montón, hasta hoy. Hay que insistir. Cuando te dicen que no podés, que no lo merecés o que no vas a llegar, es cuando más fuerte tenés que ser”.

SUEÑOS

La vida de esta jugadora de fútbol que lucha por su lugar se cimienta en los sueños. No desde el lado romántico de una película de Disney o un cuento infantil. El sueño fuerte de saber para qué estás en este mundo y cada uno de los pasos que debés seguir para alcanzar ese objetivo. Sin saber si vas a llegar, pero que tu historia deje una huella, marque un rumbo. “Tengo un sueño y una ambición más grande que yo. Va a ayudar mucho a la generación que sigue. Mi sueño es llegar a jugar en el Barcelona o en el Inter Miami. Jugar fuera del país y algún día representar a la Selección. Quizás todas esas cosas en el camino lleguen, pero sé que va a suceder con mucho sacrificio y trabajo duro. Es mágico que esté pasando esto, porque es lo que quería que pasara, que las personas se sintieran identificadas. Que se pongan la mochila del otro por un rato, para valorar la propia”.

MARKETING

“El marketing en el fútbol femenino nos va a ayudar a crecer mucho; más allá del apoyo de AFA, Agremiados o la ayuda tan importante de un club como Vélez, se necesita plata. Ese dinero viene de las marcas y por eso es importante que la gente vea que se necesita ese tipo de colaboración”, levanta la voz Sasha hablando convencida sobre una de las principales puntas del ovillo de esta historia.

No por nada sus referentes deportivos son el inglés David Beckham o el portugués Cristiano Ronaldo, ambos con un perfil “muy marketinero”, como ella remarca, de modelo jugador. “Nadie les decía nada; entonces, ¿por qué yo no podía? Ahí me di cuenta que era la manera de hacer entender que una cosa no quita la otra y que hasta una disciplina necesita de la otra”.


“Vélez apoya mucho al fútbol femenino y es uno de los pioneros. Tiene AFA, las ligas, fútbol formativo para las más chicas con fútbol mixto”.


TELEVISIÓN

La entrevistada no detiene su marcha y no se encasilla. De una entrevista laboral en TyC Sports, quedó seleccionada entre varias periodistas y jugadoras para ocupar un lugar en uno de los programas de la señal deportiva. Esa experiencia le suma y aporta mucho a su perfil mediático, sin apartarse de la jugadora y la modelo. “Fue una gran oportunidad. Les gustó que fuera muy frontal a la hora de hablar de fútbol. Hablo desde el lugar de jugadora, desde la canchita de tu barrio y desde saber que te costó tanto llegar a un club como Vélez. Plantarse ahí y saber que estás representando al escudo que estás llevando. Me encanta estar ahí”, cuenta.

CUARENTENA

Transita estos días de aislamientos social debido a la pandemia global por coronavirus en el lugar donde inició todo, en Saladillo. Arropada por su familia, dice no haberle afectado el hecho de estar en casa; lugar donde llevó al extremo sus compromisos con lo que quiere. “Estoy entrenando muchísimo con la Liga y además con un entrenador en doble turno y a veces triple. Le vi un lado optimista. Si voy a estar dos o tres meses encerrada en mi casa quiero que sea fructífero y que cuando vuelva, sea mejor de lo que fui”.

También, como a muchos argentinos, hay una situación económica que la alcanza. Ella misma lo cuenta y uno puede palparlo en su discurso sus prioridades. “Yo soy jugadora de fútbol, pero mi sustento, con lo que pago mi techo y mi comida, es mi trabajo como modelo. Eso con la cuarentena se cortó, por eso me me afecta mucho desde ese lado”.

DESEO MÁS GRANDE

Más allá de ser jugadora, quiere ser un ejemplo para las generaciones que vienen. Asegura que “por más que una crítica constructiva te haga llorar, el día de mañana te va a hacer sonreír”.

Cuenta desde el lugar que se ganó, tratando de dejar el legado de nivelar su profesión con la masculina, que las chicas puedan llegar a ser jugadoras profesionales.

“Muchas veces te van a decir que no. No bajen los brazos, que luchen por los sueños porque nadie lo va a hacer por ellas. Que se agarren muy fuerte de sus convicciones, de sus sueños y objetivos y que vayan para adelante. Que no regalen nada. Si cuesta, lo que viene, va a ser muy grande”, finaliza la protagonista de esta historia que aún tiene varios capítulos por contar.


“Tengo que ganarme mi lugar en la Primera de Vélez y luego construir mi camino”.