Tiene ángel. Tal vez le falten las alas, pero tiene ese toque celestial de los bendecidos con el gol. Todo lo que toca, se acurruca al fondo del arco. Lo demostró en su etapa de formación en la fértil cantera velezana. Lo mostró al mundo con tan sólo 17 años en la Primera de Vélez.
Romero fue bautizado Tigre por su admiración por el delantero colombiano Radamel Falcao; al que no solo toma como ejemplo en el área, sino también en la vida como una constante de superación.
Después de una experiencia vital para su madurez (a todo nivel) en el PSV Eindhoven, donde el fútbol también le mostró una cara dura, entre lesiones y poca continuidad; Maxi Romero vuelve a Vélez para seguir rugiendo en las redes domésticas.
“Es una buena oportunidad para seguir con mi carrera. Volver a Vélez fue una de las mejores opciones que tuve y por eso acepté. Estoy muy contento acá, de volver a jugar y de reencontrarme con mis compañeros”, arrancó la charla en exclusiva el joven delantero desde la Villa Olímpica.
Cuando se gestó la posibilidad del retorno, no lo dudó. El poco rodaje que tuvo en Europa aceleró su vuelta. “En el último partido que tuve con el PSV fui a hablar con el director deportivo, le pregunté si había una posibilidad de salir a préstamo y me dijo que sí. En ese momento llamé a mi representante y me dijo que la prioridad la tenía Vélez. Quería volver y jugar acá; y gracias a Dios se dio todo”.
Su arribo al fútbol holandés se presentó como una muy buena chance de crecimiento profesional. Las lesiones le dilataron la adaptación y perdió terreno en el objetivo que buscaba: jugar. Así completó 11 presentaciones con el Jong PSV (conjunto de reserva que disputa el Torneo de Segunda División), donde marcó tres goles; que le sirvieron para sumar minutos en el primer equipo. Esa realidad lo llevó a plantearse el regreso. “Fue difícil lo que me tocó vivir en Holanda. Para un jugador que viene jugando y de repente que te pasen muchas lesiones, es difícil. Ya esa etapa pasó, hoy estoy en Vélez y voy a darle lo mejor para que eso no se vuelva a repetir y poder ganarme un lugar”.
En esos minutos en el equipo mayor de los Boeren (Granjeros), vistió la casaca número 10 y le tocó ingresar nada más ni nada menos que ante el FC Barcelona de Lionel Messi y compañía, en la derrota por 2 a 1 en Holanda por la fase de grupos de la UEFA Champions League. La posibilidad de mostrarse ante los ojos del mundo. “Todo jugador quiere jugar la Champions, ser reconocido en Europa. Fue una experiencia muy linda y una oportunidad muy grande”.

Pero fuera del campo de juego, también fueron momentos de mucha reflexión y capitalizar situaciones para el progreso personal. No todo reluce o se presenta sencillo para los futbolistas de elite. Son muchos los cambios, y sobre todo, cuando todavía no llegás siquiera a tener 20 años. Maxi, al momento de su partida rumbo a Europa, estaba por ser padre. La distancia y la ansiedad también jugaron su parte en esta historia. Era lógico. “Cuando yo me fui, todavía no había nacido mi hijo. Estaba entre los siete y ocho meses el embarazo. Fue duro no poder estar en esos últimos meses; aunque estuve para el parto. Fue una etapa complicada porque tuve que esperar un mes desde que nació y ahí ellos viajaron para allá. Fue una enseñanza que nos sirvió mucho como pareja para no aflojar, para no bajar los brazos”, relata el hoy feliz padre de Tahiel Benjamín.
Ya en Vélez y a una semana del inicio de la preparación en la Villa Olímpica de Parque Leloir, Romero comienza a percibir cosas muy buenas en cuanto al grupo, a la unión de todos. “Hay mucha diferencia con el grupo desde la última vez. Con pequeñas cosas que por ahí marcan la diferencia. El entrenador aportó su idea y eso hizo potnciar a mis compañeros”.
Eso que destaca en Gabriel Heinze, es una de las cosas que lo seducen en esta nueva etapa. Por esas vueltas del destino, Maxi le terminó dando el gusto al Míster. En aquella rueda de prensa de presentación, el técnico se deshizo en elogios para con el Tigre que estaba presto a emigrar. “El gusto también es para mí que él se haya quedado. Hizo al equipo más grande. Tiene muchas cosas buenas este grupo que él creó, que hizo a su manera y dio buenos resultados. Ves la tabla y ves la unión que hay. Tiene mucho mérito el trabajo Gabriel”.
Contó además, que seguía los partidos del equipo en su estadía en Holanda siempre que podía ya que “el horario lo mataba”. Es por eso que se permite ilusionarse con el futuro inmediato. Puertas adentro, en el corazón de este plantel, está la verdad. “Estamos para grandes cosas. Tuvimos una charla grupal con el técnico, de la cual no puedo decir nada, pero le queremos pelear a los grandes. Mirando los partidos de la temporada pasada ya se veía eso. Estamos trabajando mucho y duro en la semana para no volver a cometer errores”.

Desde que se comenzó a rumorear su retorno, el hincha no dudó en volcar su felicidad en las redes. Su imagen con la camiseta de Vélez comenzó a consultarse con mayor frecuencia en los buscadores. Todo es ilusión y felicidad. “Es bueno saber del cariño del hincha. Es importante saber que te quieren de nuevo en el equipo. No me fui en un buen momento del club, pero también sirvió mucho para hacer otras cosas. Estoy muy contento con el reconocimiento de la gente”.
Esta vuelta a casa lo encuentra distinto. Con el foco de la atención puesta en su imagen, en los Países Bajos adoptó un look que conserva hasta el día de hoy y que es como un sello, una marca registrada. “Estábamos en Holanda con mi esposa y la niñera, entonces empezamos a hablar del peinado y qué me podía hacer. Mi mujer empezó a hacerme las trenzas cosidas primero, pero no me gustaron. Me hizo éstas y me gustaron más, entonces quedó (risas)”.
Parte de su maduración la muestra en la forma de hablar. Creció y es cierto. No sólo en edad, también en experiencia de vida. Habla claro y tiene los pensamientos claros. No va más allá y se plantea pelear todo, pero con los pies sobre la tierra. Tanto que no se permite siquiera, pensar el día en el que vuelva a poner los pies en casa. “Todavía no me imagino la vuelta. Si bien estoy acá, entrenando con Vélez; todavía no me imagino la vuelta al Amalfitani, el ponerme la camiseta”.
El Tigre está de vuelta… y quiere dar la vuelta.