Deportes

Guerreras de la vida

Jesica (3) y Carolina (con gafas espejadas), campeonas con el equipo de Beach Handball de Vélez. Nuestras jugadoras, nuestro orgullo.
Por Carlos Martino

Jesica Presas y Carolina Rossi son jugadoras de Handball de Vélez y médicas. En medio de esta pandemia dejan todo y ponen garra en sus trabajos para atender de la mejor manera a los pacientes con COVID-19.

Vivimos tiempos difíciles. Preocupantes. Intensos. Días en los que la incertidumbre es bandera de una pandemia global que golpea duro. La única certeza preventiva es quedarse en casa, cuidarse y cuidar a los más cercanos y confiar en las recomendaciones de los profesionales.

En medio de este panorama, aparecen historias que merecen ser contadas. El orgullo de una institución por sus deportistas, que se potencia por la valentía y la calidad humana que demuestran fuera de una cancha.

Jesica Presas es jugadora del Club en la Liga de Honor Damas de Handball y médica especialista miembro del personal profesional de ortopedia y traumatología del Hospital Interzonal General de Agudos, Profesor Doctor Luis Güemes, y el Hospital de la Casa San Juan de Dios.

Carolina Rossi juega también al balonmano en la Segunda Damas de Vélez. Es médica especialista en anestesia y trabaja en distintas clínicas privadas y en el Hospital Público General de Agudos Dr. Teodoro Álvarez.

Juntas coinciden en profesión y deporte, ya que además de sus historias defendiendo nuestro escudo como campeonas en el primer torneo de Vélez en Beach, compartieron hermosos momentos en la Selección Argentina de Handball Playa.

“La pandemia afectó por completo mi vida deportiva”, cuenta Jesica. “La rutina diaria de ir al club ya no existe y se hace difícil suplirla en casa. Todo se suma a que el trabajo está siendo sumamente desgastante y es complejo volver a casa y tener ganas de entrenar. No es lo mismo el ejercicio que uno puede hacer encerrado que el que se hace en el club”, agrega.

Para Carolina también se provocó un gran cambio en su día a día desde la publicación del decreto de aislamiento social obligatorio impuesto por el Gobierno Nacional. “Toda mi vida se vio bastante afectada”, cuenta. “Para todos los que jugamos deportes en equipo ir a entrenar no es solo ir a entrenar. Es compartir con tus amigos, sentirte acompañada, parte de ese equipo. Incluso en situaciones difíciles como lo es esta pandemia, es complejo no poder contar con el equipo de la manera de siempre, ya que nos veíamos casi todo el tiempo. No hay nada más lindo que compartir con sus seres queridos las cosas que amamos”.


“El club es todo para mí, soy apasionada de los colores y soy muy fanática de Vélez. Me lo nombrás y me brillan los ojitos" - Jesica Presas.


Especialmente para ellas, el deporte terminó ocupando un lugar bastante relegado por las obligaciones. “El organigrama semanal de trabajo fue mutando semana a semana desde que esto comenzó. Tuvimos que adaptarnos a lo que el hospital necesitaba a cada momento”, afirma Presas.

Por su parte, Rossi cuenta que las guardias “cambiaron muchísimo con la pandemia”. Las formas de las tareas, los protocolos de trabajo. Todo generó variantes y un proceso de adaptación para con el otro, ya sea paciente o colega. La mirada desde adentro. “Las protecciones que tenemos que usar presentan una incomodidad para hablar con el paciente, con los familiares. Manejarse en el quirófano es muy incómodo. Al principio era todo nuevo”.

Jesica fue más allá para describir las medidas de seguridad que debe tomar cada especialista a la hora de enfrentar un posible caso de coronavirus. “El equipo de protección que tenemos que usar es bastante tedioso de tolerar durante largas jornadas hospitalarias, con guardias de más de un día de duración”, relata. “Aparte de mi trabajo como traumatóloga, hay momentos en la semana donde se nos asigna un horario para hacer un triage, (sistema de clasificación de pacientes febriles con revisación médica y clínica) para saber si son compatibles con el COVID y a qué parte de hospital se los deriva”.

Nada mejor que sus palabras para entender de una buena vez por todas el alcance y destrucción que produce este virus nefasto. Lo palpan cotidianamente. Lo enfrentan en cada momento. Sin subestimarlo. “Estamos pasando un período que a nivel mundial es impresionante. A nivel país recién estamos entrando en la peor etapa. Con conciencia, sin miedo y preparados para lo que se venga”, alerta Jesi con total sinceridad; al mismo tiempo asegurando que “nos estuvimos preparando, perfeccionando e instruyéndonos, sobre todo aquellas que no estabamos acostumbradas a tratar con estas patologías”.

Caro reacciona igual que su compañera de lucha, bajando un mensaje claro de tranquilidad y responsabilidad. “En cuanto al virus, no hay que paranoiquearse, no sentir miedo. Hay que ocuparse, estar consciente de lo que uno tiene que hacer. Las cosas se están poniendo más complicadas porque están aumentando los casos. Todos tenemos algún conocido que tuvo o tiene síntomas. Eso hace que se vea más palpable, más real”.

Las dos coinciden además que lo que les toca vivir en este 2020, planteará un “antes y un después”. Presas da una curiosa pero acertada visión. “Las pandemias las estudié en blanco y negro en la facultad. Estar viviendo una es una locura”.  “Va a cambiar todo a nivel individual y social”, agrega Rossi.


“En cuanto al virus, no hay que paranoiquearse, no sentir miedo. Hay que ocuparse, estar consciente de lo que uno tiene que hacer" - Carolina Rossi.


Ellas cuentan con un plus a la hora de plantarse frente a un paciente, cuando las decisiones se toman en milésimas de segundos y no hay tiempo para dudas. Su formación deportiva baja la información como ayuda para esos instantes vitales. Los valores que transmite un deporte colectivo son piedras fundacionales para cualquier persona. Para ellas mucho más. “Una de las cosas más importantes que aplico es el trabajo en equipo”, dice Jesica. “Ser humilde, tomar determinaciones es algo que me sucede constantemente en mi profesión. El respeto por el otro, a la diversidad, a que no todos somos iguales. Ese es un valor que tuve toda la vida con mis compañeras de equipo y el que hoy tengo con mis pacientes y con las personas que trabajo”.

 “Los que hacemos deporte de toda la vida no lo hacemos por el solo hecho de entrenar y competir. El deporte me ayudó a trabajar en grupo, a saber ganar o perder; cosas que te encontrás en la profesión también. Contar con los demás, generar vínculos, compañerismo entre todos a nivel de trabajo”, añade Caro y amplía: “Hay que ir siempre para adelante. Hay revancha. Saber que aunque te equivoques, tenés que levantarte y seguir. Todo eso se aplica a la medicina. Los tiempos apremian y hay que tomar resoluciones rápidas. En mi especialidad uno está bastante solo y tenés que tener alrededor gente con la que sabés cómo trabaja”.

Luego de largas jornadas de guardias llega el momento de estar en casa. Allí vuelve la conexión con Vélez y la contención que éste brinda. Ya sea vía Zoom, con una charla, un entrenamiento; o tan sólo, con el sentido de pertenencia. “El club es todo para mí, soy apasionada de los colores y soy muy fanática de Vélez. Me lo nombrás y me brillan los ojitos. Estuve dos años sin jugar por la residencia pero seguí pagando la cuota, porque quiero ser vitalicia. Habla del amor que le tengo a la institución. Vélez son mis amigas y mi grupo”, cuenta emocionada Jesica.

“Hacemos reuniones semanales que son super productivas para todas. A veces se entrena, otras veces se charla. La idea es seguir sintiéndose parte del equipo, y saber que existe ese grupo de contención. Un lugar donde uno puede despejar la mente. Para muchas de nosotras, el deporte es un cable a tierra, lo bueno al final de un día malo”, afirma feliz Carolina.

Seguirán estos días, dando pelea desde las clínicas y hospitales; con un aplauso interno de todos nosotros en clara señal de agradecimiento por su labor.

Seguirán contando los días para volver a dar batalla en la cancha, con la V azul en el pecho. La camiseta que las acompaña como jugadoras, como médicas, como personas.

Caro y Jesi juntas, defendiendo los colores de Vélez. Dentro y fuera de la cancha.