Deportes

Maricarmen Sanjuan: “El sentido de pertenencia con Vélez es inmenso”

Por Diego Guitian

Una Institución dentro de otra. Eso significa Maricarmen Sanjuan dentro de Vélez. Más de 30 años como profesora de Patín Artístico, la vuelven una referente indiscutida en lo suyo y amada por todos.

Creció el pequeño Rodrigo. Ya no necesita que lo paseen por las tribunas del Amalfitani como cuando tenía un añito mientras su mamá daba clases de patín en el Salón Banana ubicado en el contrafrente de la Platea Sur. Corría el año 1990 y al primer hijo de Maricarmen Sanjuan lo entretenían los padres de Vanesa Rodríguez, quien se iniciaba en el mundo de las rueditas amoldadas a los pies. La Profe la instruía pero necesitaba que alguien cuide de su hijo y por ahí andaba Rodri. Pasaron 31 años y hoy Maricarmen puede alzar a India, la pequeña hija de Vane. Y claro, también se la lleva a dar una vuelta mientras su madre ahora continúa con el legado de la enseñanza.

Las vueltas de la vida. Arriba de los patines o pisando suelo firme, no importa. En realidad toda una vida dentro de Vélez le puede dar forma a esta historia que comenzó, y sigue ofreciendo capítulos de compromiso y pasión por cómo ella lo transmite. Es la profe que todos aman. Por algo será.

"Llegué al Club en 1989. Me llamaron para ver si podía ir a dar clases y la verdad que no lo dudé, porque siempre sentí afecto por el Club sumado a que en mi época de patinadora fui mucho a Vélez. Han pasado muchos deportistas, por ejemplo Vanesa que hoy es Profe, o Mariángeles Mantuano y Esteban Bojorge. De tenerlos de chiquitos a que sean colegas míos es un círculo que cierra perfecto", comenta con entusiasmo la protagonista.

Después de tanto tiempo en el mundo de la docencia deportiva siente un profundo respeto por todo lo que Vélez le dio a su vida: "todos los directivos me trataron muy bien. Me bancaron en todo, mis locuras y entrenamientos a las 7 o a las 23hs. Este ha sido un lugar muy cálido para mí. Por eso somos uno de los mejores Clubes Sociales de la Argentina. La calidad de personas que lo integra es muy linda. Me siento como en mi casa porque conozco a todos, desde el portero, la gente de limpieza, la señora del vestuario, el personal del Deportivo...todos siempre con la mejor onda porque en todo momento me sentí y me siento muy apoyada".

El presente la encuentra feliz, de acuerdo a lo que indican sus palabras. Incluso trabajando con una Comisión Directiva que según Maricarmen elevó la vara en cuanto a la profesionalización de los deportes del Club sin dejar de lado el espíritu amateur, dado que "el cambio no incluye dejar de ser un Club social como siempre lo fuimos. Me siento con muchas ganas trabajando entre personas que siempre están dispuestas a ayudar. Yo crecí en Vélez como profesional y el sentido de pertenencia a nivel nacional e internacional es muy grande porque muchos relacionan mi nombre con el patinaje. Como entrenadora me siento totalmente parte de Vélez y esa sensación es muy linda".

-¿Dónde está posicionada hoy la Institución dentro del deporte?

-Estamos muy bien ubicados a nivel nacional. Tuvimos la suerte de tener dos Campeonas del Mundo en el Club, como Mariángeles Mantuano y Emilia Albertarelli. Mariángeles sigue en el deporte, la estoy formando como entrenadora y es una gran referente. Mismo con Esteban Bojorge, quien es un excelente profesor porque no vino al Club siendo un superdotado, llegó con miles de errores (sic) y lo pudimos mejorar en base a tanto trabajo, porque aprendió un montón y siempre le digo "vos sabés el compendio de todos los errores" porque los superó todos. Estoy muy orgullosa de él por más que no pudo llegar a un podio mundial, pero sí Sudamericano y Panamericano. Guardo los mejores recuerdos de esos deportistas y de un montón que no pudieron llegar muy alto pero han dejado todo en la pista.

-¿Cambiaron mucho los parámetros de la formación desde tus inicios como profe a hoy?

-Mirá, siempre tuvimos patinadores muy destacados en todos los niveles. Nunca nos preocupamos por sacar campeones en las categorías bajas porque los criterios de juzgamiento no iban con la proyección del deportista, pero estos parámetros fueron cambiando y esto hizo que los chicos se entusiasmen más. Siempre buscábamos hacer una muy buena base para que tengan buenos cimientos, sin embargo desde hace un tiempo tenemos campeones en categorías bajas, C, D, B y en la A a nivel nacional e internacional. Además, contamos con varios deportistas destacados en el marco Sudamericano.

-Con tantos alumnos, ¿cómo dividen las tareas con tu equipo?

-Estamos con Samantha, Anabel Martínez y Ailín Nuín en la parte de recreación libre. Marcelo Porsce coordina lo que es coreografías y danzas, y es un referente internacional importantísimo, muy carismático y querido en el ambiente. En la parte de escuela están Esteban Bojorge y Vanesa Rodríguez. Se mantiene mucho el número de chicos porque a pesar de ser un deporte que para muchos puede ser aburrido, le buscamos la vuelta para que se enamoren de la disciplina. Todos enseñamos con mucha pasión y eso le llega al alumno. Es así que van saliendo generaciones nuevas del semillero porque hemos crecido mucho. Debemos andar en alrededor de 100 deportistas de los cuales 30 son federados entre mujeres y varones. También es muy bueno el apoyo de las madres porque no solo se preocupan por sus hijos, están ahí firmes, siempre ayudando en todo. 

-Da la sensación que la exigencia que imprime aprender a patinar a nivel elite, es muy grande...

-Sí, es muy demandante porque trabajamos de lunes a lunes. Damos clases y los fines de semana hay competencias o cursos. Es un deporte individual y resulta muy difícil mantenerse. No es fácil ser alguien "campeonísimo" pero no por eso dejan de estar en mi memoria como dije antes. Tengo muchísimos alumnos a los que adoro, que durante años estuvieron bajos mis órdenes y hoy siguen cerca del deporte o son profesores. Son muchos años de trabajo, no se hace un Campeón de un día para el otro pero así es la vida, los golpes te van formando. 

Maricarmen no pierde de vista nada. Supervisa, exige pero ante todo, es educada, dulce y muy clara para impartir conceptos. "Estos días de confinamiento los llevamos de la mejor manera. Buscamos que los alumnos estén activos, que tengan ganas de volver a entrenar y se mantengan entusiasmados. Queremos rescatarlos de esta pasividad que significa no poder salir de casa y que no se enganchen tanto con el teléfono o Netflix. Ojalá que al volver contemos con la misma cantidad de chicos que teníamos antes de la cuarentena", explica Sanjuan, a quien también se la puede ver por diferentes canales de Instagram o Facebook, por ejemplo en las redes de la Confederación Argentina de Patín

Embajadora argentina y fortinera, tuvo la posibilidad de viajar por el mundo dando clases de patinaje artístico. Por eso no le resulta difícil explicar su pasión por la enseñanza con más de 30 de recorrido: "el patinaje es todo para mí. Desde que tengo memoria estoy con mis rueditas para todos lados. Este deporte me formó como persona y tuve grandes maestros, como mis viejos que me bancaron a full en todo. Hoy por hoy el patín sigue ocupando un lugar muy importante. Toda la vida estuve en esto y es un placer además de trabajo, porque me dedico a algo que amo"

-¿Te imaginás trabajando por fuera de la Institución?

-No imagino mis mañanas sin ir al Club. A la tarde, en las clases, los chicos te esperan con una sonrisa y se te tiran encima para saludarte. Los profes son mis amigos y ese incentivo por hacer algo nuevo y despuntar la magia que posee este deporte, aún lo mantengo. Vélez es mi casa y estoy muy contenta de poder trabajar en el Club y sentirlo parte de mi vida. Dejar todos los días un granito de arena, para que los que vienen atrás de uno, es un lema que persigo para que continúen por el mismo camino que yo emprendí.