CONMEBOL Libertadores

Volvemos a la Copa

Por más abrazos de gol en una nueva ilusión continental.
Por Gabriel Montoreano

La espera terminó y Vélez vuelve a jugar la CONMEBOL Libertadores después de casi 7 años de ausencia. El Fortín recupera protagonismo en los planos internacionales e iniciará ante Flamengo su máximo sueño copero.

A falta de 5 minutos para el final del partido, bajo una intensa lluvia que caía sobre Liniers, Jorge Correa clavó una volea en el ángulo y encendió la esperanza. A Vélez le faltaba un gol, ante el Nacional paraguayo, para lograr su pase a Cuartos de Final de la Copa Libertadores 2014; pero ese tanto jamás llegó.

En tiempo de descuento, con dos hombres menos y el arquero Sebastián Sosa parado en tres cuartos de cancha, el conjunto guaraní aprovechó una contra letal, con tres jugadores corriendo sin oposición hacia el arco -como en el potrero-, y con la desesperante sensación de que cada metro y cada segundo aceleraba el inevitable y doloroso desenlace. Gol, final, lamento y eliminación, pese a haber sido el equipo con mejor rendimiento y puntaje de la Fase de Grupos. Sin embargo, en un puñado de días las manos quedaron vacías.

Nadie imaginó que ese instante era el inicio del período de ausencia más prolongado de Vélez en la Copa Libertadores, desde su retorno a la competencia continental en 1994. El tercer equipo nacional -detrás de Boca y River- en la tabla histórica de puntos acumulados en el torneo, el cuarto en participaciones y uno de los 6 campeones argentinos, se iba a quedar al margen del máximo certamen del continente por un lapso de 2548 días

En aquellos años, la sucesión de días felices se había naturalizado. No se creía que otras realidades podían convivír dentro del mismo mazo y que alguna vez tocaría sufrirlas y padecer tristes momentos futbolísticos o escasez en la cosecha de puntos. Tan atrás quedó esa última participación copera que permite un superficial repaso de sucesos deportivos posteriores, que hoy resultan muy lejanos. Ese martes 29 de Abril, Marcelo Gallardo ni siquiera sonaba como entrenador de River; Racing acreditaba un sólo título de liga en 47 años, San Lorenzo no sabía lo que era ganar la copa, a Independiente lo obsesionaba su lucha por volver a Primera División, Julio Grondona era presidente de AFA y Rodrigo Palacio jamás había escuchado la frase: “era por abajo”.

Debieron transcurrir 6 años, 11 meses y 20 días para que el Fortín recuperara su lugar, y volviera a tener su merecido espacio en el ámbito sudamericano. Ese privilegio perdido, trajo aparejado momentos de angustia e incertidumbre. Los años de ausencia coincidieron con los peores días futbolísticos, lejos de las primeras posiciones y mirando de reojo los Promedios. 

La debacle se revirtió a finales de 2017, de la mano de Gabriel Heinze, que con el correr de los partidos le impuso al equipo un estilo reconocido y buenos resultados para volver a los primeros planos nacionales. Esa tendencia positiva en la suma de puntos y juego, hizo que el primer retorno a un torneo internacional fuera a la CONMEBOL Sudamericana 2020. El torneo, atravesado por la pandemia y varios meses sin fútbol, coincidió con la llegada de Mauricio Pellegrino, referente histórico, hincha y técnico de amplio recorrido nacional y europeo, como el elegido para afrontar una temporada atípica, que finalizó con el equipo llegando a las Semifinales de la Copa. Y con los puntos suficientes en el torneo local para sellar su pasaporte a la CONMEBOL Libertadores 2021.

Vélez suma otro capítulo a su recorrido internacional, que arrancó en 1980, transitó varios sinsabores y alcanzó su momento más glorioso con el zurdazo de Tito Pompei, inflando para siempre la red del arco de Zetti, decretando el silencio estremecedor de cien mil almas brasileñas en aquella noche del Morumbí y el festejo inolvidable de más de tres millares de hinchas presentes en el estadio y de los cientos de miles que desbordaban de alegría en toda la Argentina.

La realidad parece alinearse y devuelve al club al sitio que nunca debió haber abandonado, por resultados y grandeza deportiva e institucional. Vélez está de vuelta y la ilusión por volver a escribir la más linda de las historias ya está en marcha.

Lucas Pratto, un emblema de juego y sacrificio cada vez que jugó con la V en su pecho.