Institución

Un divina existencia

Este 1º de enero se celebra el 103º Aniversario de la institución, nacida del sueño de tres jóvenes refugiados en la estación de tren Vélez Sarsfield, allá por 1910; y que con el correr de los años el mapa futbolístico lo presenta como una de las máximas potencias del Fútbol Argentino, de Sudamérica y también del Mundo. Un prestigio ganado debe ser para el goce de todo el pueblo fortinero.

Hoy cumplimos 103 años de gloriosa existencia. Hoy estamos viviendo un nuevo año mirando a todo el Fútbol Argentino desde arriba. Salud Vélez Sarsfield.

Pasar la barrera centenaria y ya pensar en el bicentenario. El que vivirán nuestros hijos tal vez, nuestros nietos; la sangre liada al Fortín. Entrar en la elite de los clubes que se engrandecen con el acceso all inclusive de los tres dígitos de edad y seguir sumando experiencia y grandeza en cada año. Mantener lo cosechado y seguir con el plan inalterable de expansión hacia nuevos horizontes, con la certeza y la firme representación de ser siempre el Club Atlético Vélez Sarsfield.

 

En estos 103 años de vida, la premisa y el objetivo siguen siendo los mismos. Bregar porque los cimientos del Fortín sigan siendo tan firmes como hasta ahora y que la institución sea el único fin que justifique todos los medios.

 

Vestirse con 103 años para una institución como Vélez Sarsfield es la confirmación del buen camino trazado y recorrido. Es moverse hoy en día en la estructura firme que ladrillo a ladrillo supo levantarse ayer; y que será el cimiento para continuar camino mañana. Es vestirse de Marín Moreno, de Don Pepe Amalfitani, de José Feijoo, de Raúl Gámez; y de tantos otros. Es tomar decisiones con la institución como primer objetivo; y que el segundo también siga siendo la institución. Porque eso, desde nuestra parte, es ser grandes.

 

Es sentarse a ver un partido en aquella cancha de Basualdo, mientras un team de Vélez comienza a forjar desde el resultado una historia grande. Es alquilarse un palco en el Fortín para admirar a los Rugilo, los Spineto, los Huss, los Allegri, los Ferraro, los Willington, los Carone, los Bianchi, los Chilavert, los Cubero, los Romerito; y sentir que el fuego sagrado es el mismo mantenido inalterable, año tras año, fecha tras fecha, equipo tras equipo. Es tomar por asalto el Morumbí una noche perdida de Agosto y gritar bien fuerte que América se llama Vélez. O tal vez, irrumpir en la paz de oriente para posarse sobre las manos al mundo entero. Es rumbearse al destino deseado con la seguridad del éxito rotundo. O simplemente demostrando la grandeza de una institución más allá de un equipo de fútbol como en el pasado y reciente obtención del Torneo Inicial 2012, donde una nueva estrella se plantó para siempre en la constelación que hoy iluminan el escudo. Vélez hoy es una marca de seriedad, coherencia y prestigio. Aquí o allá, sea donde sea; Vélez siempre fue Vélez.

 

Hoy entramos a una nueva etapa en la vida de un club que supo alimentar su grandeza. Hoy el mapa futbolístico lo presenta a Vélez como una de las máximas potencias del Fútbol Argentino y ese prestigio ganado debe ser para el goce de todo el pueblo fortinero y cuidado al máximo. Vamos tras el anhelo y el sueño de conquistar una vez más el trofeo continental más grande en este 2013.

 

Hoy cumplimos 103 años de gloriosa existencia. Hoy estamos viviendo un nuevo año mirando a todo el Fútbol Argentino desde arriba. Salud Vélez Sarsfield.