Buenos Aires, Viernes 8 de Febrero de 2013
(Prensa Vélez Sarsfield ? Estadio Diego Armando Maradona)
Se terminó la cuenta regresiva. La espera. El tiempo en pensar y anhelar el regreso de una pasión que no se agota con el tiempo. Una historia que se alimenta con el día a día de la grandeza. Porque ser el Campeón no solamente queda en los pergaminos, sino que está en revalidar todo el tiempo el título obtenido. Con esa premisa y con el afán de potenciar al máximo sus expectativas, arrancó el año futbolístico para Vélez.
Fuera de casa, pero con el calor de los que están siempre. En una cancha que en gran parte de su historia le fue esquiva. Con un equipo ?bicho? haciéndole honor a su apodo. Con la tranquilidad de saber que dentro hay once, en el banco otros tantos, y alentando en las tribunas muchos más. Porque del Campeón estamos los mismos, y eso, en el fútbol local, es demasiado. Más, si sumás calidad en Gago y prestancia en Sabia. El Campeón es cosa seria.
Aún más cuando se sobrepone a un partido duro, áspero y que estuvo 33 minutos en veremos por un apagón generalizado en el grupo electrógeno que alimentaba los focos de luz. Porque si bien encontró la ventaja en un zapatazo de Lucas Pratto desde 30 metros, después se tuvo que acomodar en el campo de juego preocupados pensando en el goleador que se fue lesionado por una falta criminal de Matellán (por suerte es sólo un esguince, Chucky). Sin embargo no fue tanto lo que penó, salvo una serie de rebotes cerca del tramo final del encuentro.
Pero Vélez, el Campeón, mostró el oficio para ganar un partido que lo llevó a la distinción el pasado año. Porque cuando tuvo que aguantar lo hizo, cuando salió a buscar se encontró con el gol, cuando necesitó aire lo buscó y Federico Insúa fue el alma del equipo jugando, teniendo y recuperando; al mismo tiempo que cuando le tuvo que bajar la persiana al encuentro con los ingresos de Lucas Romero y Agustín Allione para tener la pelota lo hizo. Hasta cuando no hacía pie en los primeros minutos antes del corte de luz.
Hasta lo no tan bueno del equipo es envidiable. Porque cuando fallaba la contención del medio campo, los dos centrales salían a cortar todas y cortaban literalmente todas. Porque en esa no tenencia de pelota, creció en la sorpresa. Porque se las ingenió para que Argentinos no lo moleste demasiado, y eso es gran cosa.
Por eso uno, vio, se ilusiona. Porque el Campeón es más Campeón y lo demuestra. Porque no se achica y va por más. Porque arranca así un largo camino hacia lo que sueña. Porque hoy ganó esa clase de partidos que hay que ganar. Esos que más te cuestan. Esos que te marcan el rumbo que querés caminar.
Carlos Alberto Martino
[email protected]
Twitter: @martineta16